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Fuente Dé se prepara para despedir el Año Santo Lebaniego
Más de cuarenta
personas del equipo de Fura dels Baus se encargan ya de ultimar
detalles para tener todo dispuesto el próximo sábado
¿Qué
está pasando en Fuente Dé? Fura dels Baus, que es
sinónimo de actividad y ebullición, ha tomado literalmente
el aparcamiento. Así lo ratifican las más de 40 personas
que se encargan del montaje y desarrollo del show con su constante
ir y venir de un lado a otro. El espectáculo esta garantizado.
De hecho, lo reviste en sí mismo el ensayo diario de diferentes
partes de la obra 'Luz en las montañas' que van a representar
la noche del próximo sábado, víspera de la
Clausura del Año Jubilar. Ayer por la tarde los turistas
merodeaban en pequeños grupúsculos intentando dilucidar
qué se traían entre manos esos chicos vestidos con
ropas deportivas que entraban en una gigantesca noria. ¿No
se les ocurrirá ponerla a girar con esos muchachos dentro!
exclamaba una ciudadana británica que no daba crédito
a lo que veía. Una grúa amarilla de dimensiones dantescas
sujetaba la gran rueda a unos 5 metros del suelo del aparcamiento,
en su interior 8 actores realizaban ensayos.
Detalles
No se escatima ni
el más mínimo detalle en lo que a preparativos se
refiere, aunque, según comentan Felipe Lara y Marco Espinosa,
técnicos de montaje de sonido de la empresa 'Siempre Creativos'
que trabaja con la Fura dels Baus, se sienten abrumados por la maravilla
de montañas que les rodean. Los jóvenes enfatizan
en lo impresionante del paraje y comentan que «reina el silencio
cuando todos se van. Esto se queda vacío y es cuando oímos
las cascadas de agua. Es alucinante». También explican
que en un principio el show se despedía con pirotecnia y
que esa parte ha tenido que suspenderse debido precisamente a su
condición de Parque Nacional, «para no alterar a las
diferentes especies que habitan el lugar».
El permiso correspondiente
para la realización de este acto que pondrá punto
final al Año Jubilar se ha recibido el pasado lunes a falta
de escasos días para su estreno. No obstante, nada parece
frenar el ritmo frenético de trabajo, sino que cada vez parece
aumentar más.Y mientras en la estación inferior algunos
observan esta actividad con atención, otros en la parte superior
del cable improvisan un merendero entre las rocas que emergen de
los restos de nieve que parece no querer irse.
Un grupo de señoras
excursionistas alimentaba con migajas a las aves mientras disfrutaban
de la perspectiva y la cabina seguía su habitual viaje cable
arriba y cable abajo.
(Pilar Gómez
Bahamonde, Diario Montañés, 19-04-07)
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