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Sabina Cuevas, natural de Esanos, responsable de recibir a los devotos
y peregrinos que llegaron a la Puerta del Perdón
Sin
duda, una experiencigradable, cuajada de vivencias personales. Sabina,
destaca la presencia en el monasterio de Santo Toribio durante las
celebraciones religiosas de las misas del peregrino, de gran número
de matrimonios y de personas jóvenes. Han sido miles de personas
las que durante un año han podido acercarse a la Reliquia
de la Santísima Cruz, con devoción y fe. Igualmente,
recuerda con emoción la presencia en Santo Toribio de enfermos
de la Hermandad de Lourdes, en una misa celebrada en la explanada
del monasterio, que fue muy emotiva.
Sabina ya tenía
experiencia en el monasterio de Santo Toribio, pues había
trabajado el año anterior al Año Jubilar, ya que principalmente
durante los meses de verano, se encargó de la limpieza de
la iglesia, de la atención en la sacristía para la
preparación de las misas, siendo también responsable
de la exposición de Beatos en el claustro, y de la atención
a los peregrinos. "Mi experiencia y vivencias durante el Año
Jubilar concluido, centraba en recibir a los peregrinos y de las
12 horas, las denominadas Misas del Peregrino. He visto mucha devoción
y fe en las miles de personas que han cruzado por la Puerta del
Perdón. Las adoraciones de la Cruz, que ha presidido las
celebraciones religiosas, han sido multitudinarias. Gente de todas
las edades se acercaba al Lignum Crucis, para besar el Santo Leño,
o para pasar por la Madera, cruces, medallas, o estampas. Muchos
devotos lloraban de emoción.
“Muchos niños,
incluso de dos meses, con sus padres en brazos; muchos matrimonios
jóvenes, y hasta una mujer cántabra centenaria. Pero
me llamó la atención de forma muy positiva, el gran
número de jóvenes que acudían a ganar el Jubileo.
Quizás, el día más emotivo de todo el Año
Jubilar, fue la misa que se celebró al aire libre, en la
explanada del monasterio, con los enfermos de la Hermandad de Lourdes.
Fue una misa multitudinaria, donde gran número de voluntarios
ayudaban a los enfermos en camilla o en silla de ruedas, que luego
accedían atravesando la Puerta del Perdón, por medio
de una rampa, para poder besar la Santísima Cruz”.
Sabina, resalta
y destaca, la labor desarrollada por los franciscanos, “tanto
por la comunidad del monasterio, como por los frailes compañeros
de otros conventos de la geografía nacional, que durante
mucho tiempo convivieron en Santo Toribio, y en los momentos de
más afluencia de peregrinos han ayudado para que las celebraciones
religiosas se podrían desarrollar perfectamente. También,
debo destacar la labor del padre Eliseo, que con 91 años,
ha atendido durante largas horas el confesionario. Igualmente, el
trabajo desarrollado, por los voluntarios lebaniegos, oficina de
atención al peregrino, guardias de seguridad, y personal
sanitario, porque todos han contribuido al éxito de un Año
Jubilar especial”.
Sabina, guarda muchas
anécdotas entre sus vivencias personales. Destaca también
las tradiciones religiosas lebaniegas, como la antiquísima
“vez”, pero es consciente de que “los lebaniegos
debemos responder mucho más y acudir más cofrades
de los diferentes pueblos durante su celebración”.
Finalmente, Sabina
Cuevas, muestra su agradecimiento personal a los franciscanos del
monasterio de Santo Toribio de Liébana, por “la confianza
depositada en mí para el trabajo que he desempeñado”.
(El Diario Montañés
25-04-07)
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