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Según la Orden
Ministerial de 1 de agosto de 1979, del Ministerio de Agricultura, sidra
natural es: "la sidra elaborada siguiendo las prácticas tradicionales, sin
adición de azúcares, que contiene gas carbónico de origen endógeno
exclusivamente. Su graduación alcohólica adquirida será superior a 4,5
grados".
Color: distintas tonalidades de amarillo con irisaciones
pajizas. Aspecto: en rama, aunque
aparecen y se desarrollan sidras naturales transparentes y brillantes.
Atributos de gas: aguante, espalme y
pegue. Aroma: limpio y equilibrado,
con notas varietales o frutales y sensación de acidez.
Sabor: franco con equilibrio entre acidez
y amargor, ligera o moderadamente astringente.
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RESEÑA HISTÓRICA |
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El
cultivo del manzano y, por tanto, el consumo y transformación de la
manzana se extiende prácticamente por los cinco continentes, teniendo una
presencia generalizada, dadas sus conocidas dietéticas y su facilidad de
adaptación al medio.
Su
aparición se pierde en la noche de los tiempos, discurriendo su existencia
paralelamente al desarrollo de la agricultura desde sus más remotos
inicios. La mayoría de autores sitúan el origen geográfico de la manzana
en el área Caucásica, Mesopotamia y, por extensión, todo el Asia Central
donde está presente desde el periodo Neolítico, al menos. En la Europa
Central se han hallado vestigios de este fruto datados de la Edad de
Piedra. La Costa Cantábrica de la Península Ibérica y singularmente
Asturias y el País Vasco, son zonas de abundante presencia del cultivo del
manzano, desde tiempos inmemorables, siendo numerosos los autores que
defienden la hipótesis de una progresiva extensión del cultivo desde estas
zonas al resto del Arco Atlántico.
Ya en
el antiguo testamento, queda patente la existencia de la "sicera", bebida
de contenido alcohólico, elaborada a partir de cereales o frutas por los
hebreos, cuya raíz guarda evidente similitud con los vocablos griegos "sikera"
y "sikra". Es evidente que tanto los griegos, como los romanos, conocían y
disfrutaban del "vinum ex malis", es decir, el vino procedente de las
manzanas.
A lo
largo de la Edad Media, son abundantes e inequívocas las menciones a las
manzanas, pomaradas, lagares y a la propia sidra, recogidas en la
diplomática asturiana. En numerosos documentos jurídicos donde se asientan
transmisiones patrimoniales de todo tipo: testamentos, legados y
donaciones, así como, fueros, cartas pueblas y documentos fundacionales de
monasterios y abadías; queda cristalinamente reflejada la importancia
socioeconómica del cultivo del manzano y la elaboración de sidra en la
región.
En
los siglos XII y XIII, la explotación del manzano constituye la mayor
riqueza arborícola de la región. A partir
del
siglo XI, hasta el XIV, son comunes los contratos de mampostería o
mampostura, consistentes en la cesión de terreno, por parte de un
particular propietario del mismo, a otra persona con la finalidad de que
este último lo roturase y plantase de manzanos. Así, el titular del
terreno percibía por ello la mitad de los frutos y el plantador la otra
mitad, además de los productos del suelo. El contrato se extinguía al
final del periodo productivo de la plantación, con lo que se mantenía
vigente durante más de treinta o cuarenta años. Esta práctica alcanzó su
mayor difusión entre los siglos XIII y XIV, llegando a extenderse a otras
regiones vecinas.
El
siglo XVIII supone la extensión y máximo apogeo del cultivo del manzano en
Asturias, dicho auge fue el fruto del interés económico que percibió el
agricultor, a lo que debemos sumar interesantes iniciativas políticas y
ciudadanas en favor de la manzana, destacando entre las mismas, la labor
de la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias y el propio empuje
de la Junta General del Principado que en el Título XII de sus Ordenanzas
Generales de 1781, regula "el plantío de árboles".
Si el
siglo XVIII se caracteriza por profundos cambios positivos para la
producción de manzana de sid ra
y para la agricultura en general, es el XIX periodo clave para la
comprensión de la ulterior evolución de la sidra en todas las variantes y
aspectos. Esta época supone un punto de inflexión fundamental, tanto por
la evolución tecnológica e industrial, como por los profundos cambios
demográficos que experimenta la región, factores todos que contribuyen a
revolucionar las formas de producción, así como, las de comercialización
y consumo. El éxodo de la población rural hacia el área central e
industrializada de la región, a la vez que la emigración masiva al
continente americano, hacen mella en el mercado tradicional, requiriendo
éste adaptación, por un lado, a los nuevos hábitos urbanos y; por otro, a
la población desplazada a ultramar.
En
este periodo histórico presidido por la innovación, alcanzando ésta a
todos los ámbitos sidreros: con la aparición de los primeros vasos
varillados, comienza a marginarse el consumo de sidra en vasos de
cerámica, xarres y zapiques; se inicia también la fabricación de botellas
de sidra en Gijon, por Gijón Fabril; ambas apariciones supones la
introducción del escanciado, forma de servicio singularmente asturiana,
trató de reproducir por otros medios y formas el efecto del espiche, es
decir, el vertido violento de la sidra hacia las paredes del vaso, más
bien borde del mismo, logrando con ello la liberación del carbónico
endógeno que arrastra consigo valiosos aromas hasta la nariz de quien la
degusta. Sin duda, este fue uno de los mayores cambios que se produjo en
el panorama sidrero astur en sus más de dos milenios de existencial.
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LA SIDRA EN NUESTROS DÍAS |
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En
las sidrerías se comercializa entre el 85% y el 90% de la producción anual
de la sidra natural asturiana. No obstante, la sidra natural asturiana
también se comercializa a través de otros canales y zonas geográficas
diversas. Así, la sidra está presente en los lineales de las principales
superficies comerciales del país, hipermercados, en tiendas de productos
regionales y delicatessen. La sidra natural asturiana viene despertando un
creciente interés en mercados y está preparada para retos futuros, fruto
de ella es la existencia de una completa gama de derivados de la manzana
que van desde el dulce, hasta el aguardiente de Sidra de Asturias, pasando
por el aperitivo de manzana, los mostos, vinagres y otras sidras. Dentro
de estas últimas, ocupan un lugar principal las sidras espumosas en todas
sus variantes posibles, desde las más tradicionales presentaciones,
herederas de las envasadas a finales del XIX, hasta la sidra "light" con
escasísimo contenido alcohólico; sin olvidar las sidras envasadas en
barril, destinadas a su servicio "de caña".
Merece mención aparte la sidra natural ecológica de creciente interés en
el mercado. Si bien la diversificación de producto, hasta la fecha,
podamos afirmar que está escasamente implantada en los llagares, sí
conviene apuntar que sí existe una diversificación de actividades,
simultaneando la elaboración y comercialización de sidra natural con el
desarrollo de actividades hosteleras y la producción de manzana de sidra
destinada a autoabastecerse.
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VARIEDADES DE MANZANA DE SIDRA |
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De
entre cientos de variedades tradicionales de manzana de sidra que tenemos
en Asturias, empleadas todas ellas hasta la fecha para dicha finalidad,
destacaremos aquellas que dadas sus cualidades agronómicas y tecnológicas
han sido seleccionadas y destinadas para la elaboración de "Sidra de
Asturias" y por tanto acogidas a denominación de origen, siguiéndose los
criterios y valoraciones técnicas del S.E.R.I.D.A., además del consenso de
las distintas asociaciones profesionales del sector.
Cada
una de estas variedades es adscrita a un grupo, en función de sus
características tecnológicas, considerándose asimismo la idoneidad de sus
mezclas y sus fechas óptimas de maduración, tratando con todo ello de
lograr un mosto equilibrado en llagar, confiriendo al producto final unas
características singulares muy apreciadas por el consumidor avezado.
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Variedades |
Clasificación
Tecnológica |
Variedades |
Clasificación
Tecnológica |
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Durono de Tresali |
Ácida |
Coloradona |
Dulce-amarga |
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Blanquina |
Ácida |
Solarina |
Semiácida |
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Limón Montés |
Ácida |
De la Riega |
Semiácida |
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Teórica |
Ácida |
Xuanina |
Ácida |
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San Roqueña |
Ácida |
Collaos |
Semiácida |
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Raxao |
Ácida |
Perico |
Semiácida |
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Verdiola |
Dulce |
Carrió |
Semiácida |
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Regona |
Ácido-amarga |
Prieta |
Semiácida |
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Clara |
Amarga |
Perezosa |
Semiácida |
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Meana |
Amarga-semiácida |
Panquerina |
Semiácida-amarga |
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Ernestina |
Dulce |
Fuentes |
Semiácida |
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LA ELABORACIÓN |
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Sin
pretender con ello una publicación técnica, ni un exhaustivo estudio,
trataremos de describir en las siguientes líneas el proceso de elaboración
de la sidra natural y su correspondiente calendario.
El
proceso de la elaboración de la sidra natural asturiana permanece fiel, en
sus líneas generales, a las prácticas seguidas desde la edad media. Han
variado las condiciones higiénico-sanitarias, los materiales, las
instalaciones, pero las etapas a seguir, desde la recolección de la
manzana, hasta la salida del primer mosto, pasando por los convenientes
trasiegos, no se apartan de aquellas líneas directrices trazadas siglos
atrás.
La
temporada comienza en el mes de octubre, más bien, llegada la segunda
quincena, fecha que depende en última instancia, del grado de madurez de
las variedades de manzana de sidra autóctona más tempranas, lo cual no es
poco,
puesto que todo ello quedará condicionado por la meteorología de cada año.
Es entonces cuando comienza a recogerse la cosecha o "pañar" la pomarada,
tarea que congrega a familiares y amigos, conservando el espíritu
solidario de la Asturias rural de otros tiempos. La cosecha se recoge
manualmente, ayudados de pértigas y cañas para "llimir" el pomar.
Conforma avanza la temporada, se van entregando partidas de manzana a los
lagares, lo que supone un continuo ir y venir de tractores, camiones y
remolques que dejan un inconfundible rastro de aromas de manzana. Y es que
en esas fechas, la fragancia de la fruta prohibida perfuma las principales
villas sidreras, como si se tratase de una primera entrega de las
inconfundibles características de la sidra natural.
Los
llagareros acostumbran a mezclar manzanas de distintos orígenes
geográficos y apuntarlos con tiza en los toneles, buscan la combinación de
las características de manzanas de la marina, con las procedentes de
suelos calizos de zonas más montañosas. Tratan de encontrar el perfecto
equilibrio entre las manzanas más "bravas" y amargas, las ricas en taninos
y, por tanto, más buscadas; con las de origen costero o de las zonas
intermedias de la región. En este periodo, comienza la frenética actividad
de los llagares, en otras fechas tranquilos y sombríos. Iniciada la época
de elaboración, no hay horas, no hay días, todo es esfuerzo y esmero para
obtener un mosto delicioso que, convertido en sidra dulce, se consume con
castañas asadas en "amagüestu", constituyendo esta costumbre una ancestral
tradición culinaria de los otoños del Principado.
Mientras, en el lagar se multiplican las tareas: lavar y recalcar los
toneles y pipas; prensar docenas y docenas de llagaradas, dándoles sus
correspondientes cortes para aprovechar una materia prima que por
excelente, resulta escasa. Pero, no sólo es cuestión de trabajo, también
es labor de tiempo: tiempo para la manzana, tiempo para las prensas y,
posteriormente, tiempo en los toneles. Y es que, la sidra nunca fue amiga
de prisas ni celeridades; las prensas han de realizar su cometido, poco a
poco, para extraer de la fruta del Paraíso sus mejores y más sanas
características. Compendio de aromas y sabores que aún necesitarán de una
fermentación alcohólica, un proceso maloláctico y más reposo en tonel,
hasta afinar y convertirse en alma de Asturias; estado que deberá
sentenciar el lagarero, tras probar, casi a diario, el resultado de su
ciencia y experiencia.
Una
vez confirmado el tonel a corchar, comienza la meticulosa labor de dar
traslado al oro líquido asturiano hasta la tradicional botella verde,
evitando agitaciones innecesarias, así como, la pérdida del preciado
carbónico endógeno; para sellar esta unión de dorados y verdes tonos, con
el corcho. Posteriormente se baten las cajas, se preparan para su despacho
y, con seguridad, unos días después se de cuenta de lo allí transportado
en alguna de las miles de sidrerías existentes. Eso sí, conversando
tranquilamente en compañía de buenos amigos y sin mirar el reloj, puesto
que, ya se sabe: la sidra natural no es amiga de las prisas.
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EL ESCANCIADO |
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El
escanciado de la sidra natural asturiana, lejos de ser un capricho
estético o una concesión a nuest ra
tradición etnográfica, nace como una atención singular al consumidor, un
plus de calidad que logra realzar las características de esta bebida
tradicional, "despertando" el carbónico endógeno y ofreciendo a quien la
degusta un rico abanico de aromas jóvenes y sensaciones frutales. En
definitiva, un paseo organoléptico por las entrañas del Paraíso Natural,
el Principado de Asturias.
En
palabras del gastrónomo José Antonio Fidalgo,
el escanciado consiste en: "Botella izada en lo alto de la que mana, en
hábil equilibrio, el líquido que será recibido, allá en o bajo, en el
mismo borde del amplio vaso que lo acoge. Vaso amplio y de paredes finas
que permita un tentador abanico de espuma". Finalmente, la cantidad
servida, llamada culín o culete, ha de ser la precisa para consumir de una
sola vez, por cada uno de los comensales. Arrojando una pequeña cantidad
final, el sobrante, gesto que tiene su origen en la cultura de los pueblos
astures, que devolvían a la tierra parte de lo que ésta les había ofrecido
a modo de libación.
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CUIDADOS Y SERVICIOS |
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La
sidra natural asturiana por sus características requiere unos mínimos
cuidados en su almacenamiento y manejo. Debe almacenarse en lugar fresco,
evitando su exposición a los rayos del sol, alejado de fuentes de calor y
de excesivos movimientos o vibraciones.
La
temperatura de servicio ideal es de 12-14ºC, es decir, fresca, nunca fría,
evitando que sus aromas naturales queden enmascarados, por lo que se
evitará su introducción en cámara frigorífica. En épocas calurosas es
aconsejable mantener la botella sumergida en agua fresca, de pie, evitando
el contacto del corcho con el agua. José
María Osoro Fernández. Gerente de
ALA.
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Texto y fotografías sacadas del
coleccionable "Lagares de Sidra Natural en el Principado de Asturias" del
periódico
EL COMERCIO
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