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EL
TRASGU |
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Es mito de origen celta y se encuentra
emparentado con los gnomos,
silfos y kobolds de las
tierras nórdicas. Dice el padre Feijoo (Teatro Crítico Universal, t. II,
Madrid 1773) que se trata de un espíritu familiar semejante a los
lemures de romanos y etruscos. El Trasgu es una figura diminuta
y simpática, tiene mano izquierda y agujereada., viste blusa de bayeta
colorada y cubre su cabeza con un gorro del mismo color. Son sencillamente
travesuras todo
su
quehacer; penetra por las noches en las casas y se entretiene en hacer
labores domésticas pero si está de mal humor, cosa muy frecuente, rompe
cuantos cacharros hay en la casa, revuelve la ropa de las arcas, trasiega
el agua de una herrada a otra, suelta el ganado de los establos...
El conjuro para echarlo de
casa es mandarle hacer una de estas tres cosas: traer un paxu lleno de
agua del mar, coger del suelo medio copín de linaza, o poner blanca una
pelleja de ternero negro. Traer agua en un paxu le es imposible; la
linaza, según la recoge, le vuelve a caer por el agujero que tiene en la
mano izquierda; la pelleja la coge y va con ella restregándola del río en
río inútilmente contra las piedras. Ante el triple fracaso, se marcha
avergonzado y no vuelve.
Variante del
Trasgu es el Diañu burlón, espíritu que se complace en burlar a las
personas tomando figura humana o de animal doméstico. No obstante, cuando
oye pronunciar el nombre de Dios se atemoriza, así que el conjuro más
frecuente dice de este modo:

La distribución geográfica de
este mito abarca toda Asturias.
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LA
GÜESTIA |
| Es quizá el mito más
interesante de Asturias, y del que más autores se han ocupado, como
Menéndez Pidal y Marcelino Menéndez y
Pelayo que le atribuye origen celta
por ser creencia común a toda España desde los tiempos más remotos,
mencionándose ya en el poema de
Fernán González, del s. XIII.
En los primeros tiempos significó ejército o procesión
de demonios, y así, en Gonzalo de Berceo, la <<hueste antigua>>
está formada por Satanás y su séquito de diablos que traen cirios
en la mano. Pero posteriormente pasó a significar séquito de almas en
pena, coexistiendo ambos significados.
Muy avanzado el s. XIX todavía andaba de noche por los
bosques y los caminos de Asturias vestida de blanco, con velas encendidas,
tocando campanillas y mascullando cánticos funerarios. Golpeaba a las
personas que encontraba a su paso y les decia:

La tradición afirma que
desapareció La Güestia de los caminos cuando por medio de las
limosnas aumentaron los oficios por las ánimas.
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LAS
BRUJAS |
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De ser cierto el dicho popular <<No hay
campana sin bruja>>, debe haber cuando menos una en cada parroquia, lo que
demuestra su abundancia, y se dice en algunos concejos que si el sacerdote
deja el misal abierto al terminar la misa, no pueden salir las brujas que
hay en la iglesia.
Las brujas de oriente se
reúnen en Peñamellera al amparo de una encina solitarios, y después
de bailar en presencia del diablo, y de celebrar misteriosas prácticas en
aquel conventículo preparatorio, cabalgan sobre las escobas y con su jefe
a la cabeza en figura de macho cabrío, se dirigen al
aquelarre de
Sevilla, donde según la tradición tienen lugar sus tenebrosas
concentraciones.
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LA NOCHE DE SAN JUAN |
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En la
Noche o
Mañana, madrugada-
de San Juan. por otra parte de tradición folklórica en la mayor parte
de Europa, se realiza una serie de ritos, exponente según algunos autores de
una triple veneración: al sol -en ella se celebran las conocidas fogueras
de San Juan- , al agua -las mozas cogen a las doce de medianoche la
<<flor del agua>>, que tiene la virtud de desencantar, curar
enfermedades, etc.- y a los vegetales, como reza la canción popular: <<A
coger el trébole, / el trébole y el trébole; / a coger el trébole / la noche
de San Juan.>>.
En la
Noche de San Juan,
<<los Cuélebres pierden su poder mágico. Las damas encantadas salen
de las cuevas y de las fuentes a peinar sus cabellos con peines de oro y a
ofrecer sus riquezas al que sepa y tenga valor para desencantarlas. De las
peñas y de los manantiales brotan joyas preciosas. Y aparecen gallinas con
pollos de oro picoteando las flores silvestres. Unos encantos regalan vacas
a los pastores. Y otros, juegan un partido de los bolos con boleras de
oro...>> (Aurelio de Llano).
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