El criterio de exclusividad en una pesca 

realmente responsable

Productos del Mar (101-102); may-jun/1996

Juan Luis Doménech

 

Hablar de pesca responsable es en la actualidad tan frecuente que parece que todo el mundo en el sector pesquero ha asumido ya tal concepto. Pero nada más lejos de la realidad. En muchos círculos pesqueros -y aun en las más altas esferas- se nota el  asombro que produce oir hablar de repoblación, marcultura o biotopos artificiales. Un asombro que aumenta cuando se habla de los caminos que existen para llegar a racionalizar la pesca. En este artículo veremos que una auténtica pesca responsable solo puede basarse en criterios de producción y de pesca en aguas de acceso exclusivo y que aun tenemos que recorrer gran distancia para llegar al culmen de la responsabilidad la cual solo podrá desarrollarse plenamente cuando el pescador desarrolle -también en el mar- el imprescindible sentido de la propiedad.

 

LA CADUCA PESCA EXTRACTIVA

                         Obvia ya hablar de los infinitos problemas que acosan al sector pesquero, sobre todo cuando ya es harto conocido que el principal problema de la pesca es la propia pesca:   James McGoodwin de la Universidad de Colorado afirma que "... lo que es fascinante en la industria pesquera es que participe tan activamente en su propia aniquilación" (1).  Cada vez es mayor el número de personas y colectivos que saben que la inmensa mayoría de las políticas pesqueras de todo el mundo están basadas en criterios caducos y, por lo tanto, condenadas al fracaso.  La grave situación de los stocks a nivel mundial; el enorme despilfarro que ha conducido, por ejemplo, a la increíble cifra de unos 27 millones de Tm. de descartes (casi un tercio de la captura total mundial) (2), y la falta de credibilidad en las Instituciones, Gobiernos y en las propias medidas científicas puestas en juego (3) levanta cada vez más voces contra una situación insostenible (4). La principal causa de una tragedia que está conduciendo al paro a millones de familias por todo el mundo no es otro que un sistema de pesca primitivo basado en la libre extracción de los recursos marinos, lo que equivale a decir, ni más ni menos, que estamos a merced de leyes marinas internacionales caducas que urge remodelar y readaptar a los tiempos que corren.

 

                        La extracción, como único sistema de explotación del mar,  evidencia día a día su fracaso, sobre todo ante las necesidades de un mundo que crece a ritmo vertiginoso, que cada vez precisa de más alimentos y que no divisa nuevas fuentes de proteínas a corto plazo a no ser las procedentes de la acuicultura (la cual tampoco parece crecer al ritmo deseado) (ver nota 2): a) Como actividad comparable con la agricultura y la ganadería nos remonta a épocas remotas de la humanidad con una subsistencia basada en la caza-recolección. b) La mera extracción  impide el desarrollo de una correcta explotación marina con conceptos empresariales modernos; c) el libre acceso a los recursos impide el desarrollo de un adecuado sentido de propiedad que desarrolle a su vez el sentido  de responsabilidad individual; d) La evidencia histórica, en definitiva, demuestra que la mera extracción solo ha conseguido aumentar los conflictos y enfrentamientos sin que se divisen soluciones  a corto o largo plazo.

 

                        Recientes estudios entre los que cabe destacar los de Peter Weber (5 ) demuestran que los sistemas de gestión más eficaces son aquellos basados en el desarrollo del sentido de la propiedad, donde la comunidad pesquera local juega un papel fundamental. Esta  clara tendencia, ya desarrollada en varios países, unida a las críticas generalizadas a la Política Pesquera Común (PPC)(6), y a la evidencia más aplastante, podrían estar indicándonos que nuestra política pesquera (española y europea) se encuentra entre las más atrasadas que existen y que caminamos en sentido contrario al adecuado.

  

PLAN DE PESCA RESPONSABLE

                         Con vistas a paliar los problemas de la caduca pesca extractiva nacen las diversas propuestas de pesca responsable o sostenible cuyas voces comienzan a oírse ya con cierta autoridad  (7) y que sin duda continuarán oyéndose con insistencia en lo sucesivo. Pero, sin embargo, son pocas aun las voces que van al fondo de la cuestión evitando rodeos innecesarios (aun no se distinguen bien las medidas auténticamente responsables de las abundantes falacias que rodean a este concepto), fondo que radica en los criterios de exclusividad, donde la modalidad de pesca basada en el acceso libre queda sustituido por el concepto de pesca de acceso limitado. Este tipo de pesca no pretende más que aplicar el sentido común en la mar, aplicando limitaciones a la pesca libre, de modo que cada colectivo de pescadores cuide y explote sus propios recursos, en lógica y evidente cooperación con el resto de colectivos (como lo exige la movilidad de los recursos pesqueros).

 

                        El Plan de Pesca Responsable o Sostenible presentado por el autor el pasado mes de febrero (8) pretende adaptarse a estas premisas y a las diversas exigencias de una pesca responsable (como las del Acuerdo de Naciones Unidas sobre las poblaciones de peces transzonales y especies altamente migratorias, el Código de Conducta de la FAO o la Conferencia Internacional sobre Pesca Sostenible celebrada en Kyoto), las cuales exigen, básicamente : el respeto al equilibrio de los ecosistemas y a la diversidad biológica, el desarrollo de una investigación pesquera exhaustiva, el desarrollo de la acuicultura, el fomento de artes y procesos selectivos y la atención preferente a las comunidades locales (9) .

 

                        El citado Plan de Pesca Responsable está basado en tres fases y tres líneas de actuación, cuya premisa fundamental sería la integración producción-extracción (o acuicultura-pesca) y la incorporación progresiva en el concepto de acceso exclusivo, enfocado todo ello de una forma totalmente complementaria a la actual PPC (CUADRO I). En vista del considerable retraso que llevamos en comparación con los sistemas de gestión pesquera más avanzados, la primera fase de este y de toda planificación debe encajar totalmente con la actual legislación y mentalización del sector, de forma que sea fácilmente asumible. Creemos que una forma adecuada de aspirar a esa integración sería a través de la creación de zonas acotadas en el mar, complementadas con la creación de una red de grandes espacios litorales destinados exclusivamente a la actividad acuático-pesquera.

 

                        Una amplia red de reservas marinas tendría como objetivo la doble misión de protección de alevines y zonas de puesta, por un lado, y de explotación, por otro lado,  por parte del colectivo pesquero local (Cofradía, Organización de Productores, Asociación de pescadores...) con todos los efectos de concienciación que supondría el abordar nuevas técnicas (arrecifes artificiales, repoblación, etc.) y nuevas perspectivas de futuro (ampliación a caladeros o pesquerías). La red de espacios costeros en tierra tendría como objetivo fundamental la selección y acondicionamiento de las zonas de cultivo (infraestructuras públicas) como paso previo a la instalación de empresas de acuicultura  -al contrario de como se realiza en la actualidad- con la consiguiente eliminación de todo tipo de trabas administrativas y el consiguiente aumento de competitividad derivada de la compartición de recursos.

 

                        Esta actuación debería completarse con la -impostergable- creación de una red de bases de datos, fundamental para una verdadera modernización el sector pesquero (que no se base únicamente en la modernización de los sistemas de extracción)  capaz de facilitar el necesario flujo de información  y vital para impulsar una investigación pesquera de calidad basada en la recopilación histórica de los datos de pesca.

   

Cuadro I. Sistema de Gestión Pesquera Sostenible (SIGPES-3P)  *

* modificado en enero/2004, a partir del original de 1996 (1)

Fases / Líneas     "Propiedad"    "Protección"      "Producción" Objetivos por fases
Modernización Plan de telemática pesquera Plan de reservas marinas y contingentación Plan de Acuicultura. Polígonos de Acuicultura Concienciación del sector
Investigación Estudio productividad por caladeros Racionalización de caladeros Desarrollo marcultura a gran escala Investigación ecológica exhaustiva
Profesionalización Gestión empresarial por caladero Racionalización de pesquerías. Integración Consolidación de la pescultura Gestión empresarial
Objetivos por líneas de actuación Profesionalización de la pesca Racionalización de la pesca

Rentabilización de la pesca

PESCA SOSTENIBLE

 

EL CRITERIO DE EXCLUSIVIDAD EN LA HISTORIA DE LA PESCA

                        Si bien algunas de las medidas contempladas en este Plan de Pesca son fácilmente asumibles,  el sector pesquero español, y aun el europeo, se encuentra lejos de poder asimilar, como ya hemos señalado, los criterios más avanzados del mismo, basados en los criterios de exclusividad y propiedad a los que hemos hecho referencia. Aunque indirectamente solicitado por todo el mundo (conservación de stocks, recuperación de ecosistemas, códigos de conducta.....), el criterio de exclusividad parece ser el gran escollo y a el nos referiremos con mayor detalle en las siguientes líneas basándonos fundamentalmente en el referido estudio de Peter Weber y otros destacados miembros de la FAO (John Caddy, Mac Chapin, Adele Crispoldi, Chris Newton y otros).

 

             La actual crisis del sector pesquero, basada en un exceso de capacidad pesquera frente a los recursos existentes, y más o menos reconocida por todo el mundo, tiene su causa en el régimen de libre acceso a las aguas marinas, como derecho histórico de la humanidad, plasmado en el tratado Mare Liberum por el alemán Hugo Grotius en 1609. Esta libertad plena que entonces solo quedaba limitada por la pequeña porción de mar que cada país pudiese defender y que entonces se estableció en 3 millas, se fue deteriorando, como es bien conocido, hasta agudizarse a finales del siglo XIX y concluir en la década de los 70 de este siglo con la creación de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) en las que cada país puede explotar los recursos naturales incluidos en las 200 millas marinas frente a sus costas (Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Ley del Mar).

 

            Hoy en día 122 países han reclamado sus ZEE ocupando unos 31 millones de millas marinas cuadradas y cerca del 10 % de toda la superficie oceánica.  A nuestro juicio, esta exclusividad por países evolucionará en tres frentes : a) ampliación de las aguas nacionales exclusivas, como ya empieza a suceder (algunos países reclaman la ampliación de las ZEE a las 300  millas) ; b) limitación del acceso a las flotas extranjeras ; c) división de la exclusividad interna, hasta llegar a una exclusividad de tipo regional o autonómica, comarcal y local. Efectivamente, la pesca en aguas regionales sigue el mismo camino que en alta mar (a decir de Peter Weber "las ZEE permitieron reemplazar la pesca abusiva de las flotas extranjeras por su propia pesca abusiva")  y resulta obvio que el criterio de exclusividad seguirá también el mismo camino.

 

              Como es bien conocido, los problemas fuera de las ZEE han continuado y se han intensificado en los últimos años (Guerra del fletán negro entre España y Canadá, etc.), siendo de prever la limitación del principio de libertad  incluso en alta mar. De hecho, hace tiempo que se han iniciado las discusiones a este respecto, existiendo en la actualidad distintas posibilidades: a) división de los derechos sobre los océanos entre los diferentes países del globo; b) Creación de un Organismo internacional que gobierne todas las actividades pesqueras; c) Obligatoriedad de que todos los pesqueros pertenezcan a un país firmante de los tratados internacionales.

 

LA PESCA EXCLUSIVA EN CALADEROS NACIONALES

                        Lo que queda claro a tenor de la breve historia de la pesca en alta mar es la necesidad imperiosa de limitar el acceso a los recursos. Por pura lógica, nunca habrá responsabilidad mientras no haya propiedad, lo que está, por otro lado, perfectamente ligado a la naturaleza del ser humano. Los estudios de Peter Weber insisten mucho en este punto: "siempre que un sistema de gestión pesquera desarrolle en los pescadores un fuerte sentido de la propiedad, los pescadores tendrán más de un incentivo para administrar la pesca a largo plazo".  Parece también que será la natural condición del ser humano la que condicionará que el criterio de exclusividad sea aplicado en caladeros nacionales únicamente cuando la situación en alta mar sea ya insoportable o las subvenciones al mantenimiento de las flotas caducas, insostenible. Y sin embargo, no hay más que darse un paseo por toda la literatura pesquera para observar que cada vez son más las regiones que quieren conservar y gestionar sus propias aguas y cada vez son más las Cofradías que quieren proteger y explotar sus propios caladeros (ver artículo nota 8).  Como ha sucedido con el reparto de la tierra, la tendencia hacia la pesca exclusiva es inevitable y por eso tanto antes accederemos a un sistema de pesca racional cuanto antes seamos capaces de asumir los principios de exclusividad.

 

                        La siguiente pregunta sería : ¿es realmente el momento de aplicar tales criterios con decisión ?, ¿han sido estos aplicados ya en alguna parte o estamos hablando aun de hipótesis ideales?. Ya dijimos al principio que existen modernos sistemas de gestión pesquera que dejan muy atrás conceptos como los  de libre acceso y de cuotas comunes por países. Veremos algunos de tales sistemas (sistemas CIT, zonas de acceso limitado y gestión basada en los pescadores locales) y qué países los están aplicando.

 

CUOTAS INDIVIDUALES TRANSFERIBLES (“sistemas CIT”)

                        Son aquellos sistemas en los que el sistema de cuotas generales por países (como el de la PPC) pasa a ser sustituido por cuotas individuales en las que el pescador (buque o empresa) posee una parte de la captura anual recomendada, que -como si de cualquier bien se tratase- puede transferir o vender. Este sistema de cuotas que asigna al pescador una propiedad inesperada, ha sido muy discutido y hoy en día es considerado de los sistemas más eficaces en pesca ya que, y citando al referido estudio: "al ser derechos de pesca transferibles, las fuerzas del mercado pueden dirigir la asignación de sus recursos, incrementando presumiblemente la eficiencia económica". Este sistema se ha implantado en la costa este de Estados Unidos, por ejemplo, en los pescadores de moluscos de bajura. En Nueva Zelanda -considerado como uno de los países con mejor gestión pesquera- su sistema CIT ha hecho pasar a los pescadores "de una industria cazadora a una industria de cultivo que utiliza el mar como si fuera una granja" a decir del propio ministro de pesca, y que prefieren mantener las actuales cuotas a pesar de los aumentos de stocks observados (10).

 

                        Los sistemas CIT implantados en Alaska se han perfeccionado eliminando algunas deficiencias como la concentración de cuota en grandes empresas que pueden aumentar sus operaciones para justificar una mayor asignación, pudiendo desplazar a pequeños pescadores. Esta asigna cuotas por "paquetes" de modo que un solo propietario no puede disponer de más de 5 paquetes. En Australia se ha implantado un innovador sistema CIT que reserva un porcentaje de cada pescador al Gobierno, el cual puede vender para cubrir costes de gestión y permitir la entrada a nuevos pescadores.

 

                        En España, dato muy significativo, la flota  bacaladera (ARBAC) ha solicitado recientemente que la asignación de cuotas se realice por empresas y no  por países (11 ) lo que no deja lugar a dudas de las tendencias a las que nos venimos refiriendo.

AGUAS DE “ACCESO LIMITADO”

                        El referido sistema de cuotas es excelente para una correcta gestión de los recursos más móviles (peces migradores), pero, sin embargo, no deja de ser, a nuestro juicio, un primer eslabón hacia un verdadero sistema basado en la gestión integral del recurso (que incluya no solo derechos de pesca o extracción sino también deberes sobre la vigilancia e investigación del recurso concreto asignado, así como medidas de mejora de la producción).

 

                        El sistema propietario más eficaz, sobre todo para los recursos menos móviles (mariscos, bancos demersales o bentónicos fijos....) será aquel que asigna al pescador una zona determinada  para un recurso dado. En este caso, la gestión del recurso puede ser integral y de gran eficacia pues el pescador puede poner en juego todas sus habilidades en cuanto a conservación y aumento de producción (además de otras prácticas de marcultura) con una gestión completamente empresarial. En el estado de Maine, por ejemplo, los pescadores de langosta han desarrollado su propio sistema de acceso limitado sin participación del Gobierno : cada puerto local posee su propio territorio de pesca y este a su vez está subdividido entre los diferentes pescadores. En Japón, los pescadores han logrado controlar los territorios de pesca local ¡desde la época feudal ! a pesar de la progresiva y paralela centralización  y hoy en día ( y desde el año 1901) controlan las pesquerías costeras mediante sus famosas Asociaciones de Cooperativas Pesqueras (FCAs). En España, como en otros países, cada vez es más frecuente la expedición de concesiones en rías (moluscos), costa (percebes) y mar abierta (jaulas de cultivo) lo que quizás sea el preludio de estos nuevos tipos de gestión del mar.

 

GESTIÓN PESQUERA“LOCAL”

                        El sistema anterior está muy unido a la actuación de la comunidad local que debe estar fuertemente unida y organizada para que este tenga éxito. Citando de nuevo a Peter Weber "falla la gestión hipercentralizada y la transición hacia futuros caladeros productivos pasa por una combinación entre el control estatal y la gestión basada en la comunidad". Así funciona la gestión pesquera en varias partes del mundo, como en Indonesia o Filipinas, además de las ya citadas (Maine, Japón), donde los pescadores introducen normas científicas a su sistema de pesca, han recuperados zonas totalmente esquilmadas y han creado zonas de acceso limitado, zonas de arrecifes artificiales y reservas marinas. En Japón, el control de las comunidades locales es tal que también tienen autoridad para decidir sobre todo el desarrollo costero, todo ello sin menoscabo de las iniciativas centrales, las cuales han conseguido que Japón sea el país con mayor número de arrecifes artificiales del mundo; con mayor número de alevines para repoblación (hasta 600.000 alevines por año) y con mayores incrementos en  los presupuestos dedicados a pesca y acuicultura (12).

 

             Quizás algunas iniciativas españolas apunten en esta dirección,  como la de los pescadores de Tarifa que han logrado mantener sus capturas de besugo mediante el establecimiento de normas propias de conservación ;  o la de los mariscadores gallegos que proponen (como comunidad gestora contemplada en la legislación autonómica  ) sus propio planes de explotación de percebes (13) ; o las de muchas Cofradías de pescadores del Mediterráneo español que solicitan -cada vez más- la creación de reservas marinas; o la de los pescadores vascos que han creado asociaciones como “Futuro del Mar” para promover la pesca responsable. En España existen ya unas 10 reservas marinas y están en estudio otras tantas, siendo de destacar el importante papel que tendrían los pescadores locales en su gestión ya que, según aprecian investigadores de la reserva de Tabarca, “la escasez de personal de vigilancia hace las prohibiciones ineficaces y la protección infructuosa” (14).

  

CONCLUSIÓN

                         Parece que el sector pesquero está abocado a experimentar una transformación total. Las últimas tendencias así lo indican, mientras indican también que la Política Pesquera Común podría quedarse muy retrasada en esa transformación con la consiguiente prolongación de la agonía del sector (lo que merece, como mínimo, un exhaustivo estudio).

 

                        Un adecuado sistema de acceso exclusivo podría perfectamente comenzar  en nuestras latitudes -de forma original- por la evolución de una figura contemplada en la legislación europea, como son  las reservas marinas, de modo que satisfagan objetivos mixtos de protección y de producción, y donde la explotación dependa completamente de las comunidades locales o Cofradías que se encargarían de su vigilancia, conservación y gestión. Esta actuación no ha de suponer mayores traumas para el celoso pescador -pues todo puerto puede acceder a su propia reserva marina costera-, que puede ver sus ingresos notablemente mejorados, al tiempo que facilita el cambio de mentalización hacia metas más ambiciosas en caladeros lejanos y, en última instancia, en extensas pesquerías. Esa actuación estaría perfectamente complementada con los espacios acuícolas mencionados donde el pescador abordaría nuevos trabajos en tierra y nuevas profesiones (cría de alevines para repoblación, construcción de arrecifes o biotopos artificiales selectivos, muestreos y dinámica de poblaciones, transformación y comercialización, etc.).

 

            Tal sugerencia sobre la participación de los pescadores locales en la gestión de las reservas o concesiones marinas es en realidad algo más que una opinión, pues sostenemos que es el único mecanismo que puede llegar a permitir una auténtica transformación del sector pesquero  desde una primitiva pesca extractiva a una pesca moderna productiva. Los recursos marinos encierran un gran potencial económico que, tal y como está la situación mundial, no debemos subestimar por más tiempo. Es hora ya de afrontar nuestras responsabilidades en los campos de la investigación, de la producción, de la transformación y de la comercialización -cada uno la suya- facilitando de una vez por todas, el paso a un nuevo tipo de pesca productiva y racional como la que -queramos o no- será protagonista en el mundo pesquero del próximo siglo XXI.

 

 BIBLIOGRAFÍA

 

(1)    James R. McGoodwin, 1990: Crisis in the World's Fisheries. Standford University Press. California, 1990.

(2)    Si además consideramos otros 29 millones de Tm. utilizadas para la fabricación de harinas nos encontramos con casi un 50% de todas las capturas inútil para el consumo humano. Vidal Maté. 1996. "Informe de FAO: SOS por la pesca". MAR, nº 337 marzo/1996

(3)    Gary D. Sharp, 1995: "It's about time: new beginnings and old good ideas in fisheries science". Fisheries Oceanography 4:4, 324-341. 1995

(4)    Greenpeace, 1993: Propuestas para una pesca ecológica, económica y socialmente más justa. Greenpeace, julio 1993.

(5)    Peter Weber, 1995. Pérdidas netas, pesca, empleo y medio ambiente marino. Cuadernos Worldwatch. Bakeaz. 1995

(6)    Francisco González, 1991: "Política, imprevisión e incompetencia", MAR nº 19 nov-dic/1996; Juan Caamaño, 1995: "Es necesario crear una nueva Política Pesquera Común", Productos del Mar, nº 93-94, sep-oct/1995; Comisión de las Comunidades Europeas, 1994: "La crisis del sector de la pesca en la comunidad", COM(94) 335 final, 19-7-1994.

(7)    Raúl Gutiérrez, 1996: "Unidos contra las artes destructivas". MAR, nº 335, enero/96.

(8)    Juan Luis Doménech, 1996. "Plan de Pesca Sostenible. De la pesca extractiva a la pesca productiva". Boletín Económico del ICE nº 2488. 5 a 11 de febrero de 1996.

(9)    Conferencia Internacional sobre la contribución sostenible de la pesca a la seguridad alimentaria. Productos del Mar nº 97-98, enero-febrero/1996.

(10)Productos del Mar nº 75-76, mar-abr/1994.

(11)"La flota bacaladera disgustada". MAR nº 337,  marzo/1996.

(12)Japan boosts stocks with hatchery fish”. Fish Farming International. Vol 22 nº 12, dic/1995.

(13)José Molares Vila, 1994. Estudio del ciclo biológico del percebe (Pollicipes cornucopia L.) de las costas de Galicia. Xunta de Galicia. Santiago, 1995.

(14)A. Ramos Esplá, 1994. Trabajos de campo en la Reserva Marina de Tabarca (Alicante). Universidad de Alicante. Instituto de Ecología Litoral.

 

(1) Cuadro I. Plan de Pesca Responsable: fases y líneas de actuación  *

* Cuadro original de 1996

Fases / Líneas actuación Plan telemático Plan de caladeros Plan de acuicultura Objetivos por fases
Plan de modernización Red telemática Desarrollo reservas marinas Desarrollo parques de acuicultura Concienciación del sector
Plan de I+D Red de investigadores Racionalización de caladeros Potenciación parques acuícolas Desarrollo I + D
Plan de integración Red de profesionales Racionalización de pesquerías Desarrollo parques acuícola-pesqueros Consolidación del Plan
Objetivos por líneas de actuación Organización recursos

(globalización)

Profesionalizar la pesca

(Organizac. empresarial)

Rentabilizar producción

(Desarrollo tecnológico)

PESCA SOSTENIBLE

 

 

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