Parques tecnológicos acuícolas: un nuevo concepto en acuicultura

 

 

El Acuicultor ("Productos del Mar") (99-100:71-73; marzo-abril/1996

Juan Luis Doménech

 

A tenor del lento avance registrado en la acuicultura intensiva española durante los últimos años y del continúo deterioro que sufre el sector pesquero, se hace cada vez más urgente la búsqueda de nuevas medidas que reactiven ambos sectores. Un nuevo concepto en acuicultura basado en la concentración de granjas de cultivo en grandes espacios litorales, podría ser ese aliciente del que estamos tan necesitados para remontar una situación que ya se prolonga demasiado.

 

INTRODUCCIÓN

                         Son de sobra conocidos los problemas por los que debe pasar un empresario que decide invertir en acuicultura incluso desde el mismo momento en que concibe la idea: a los clásicos problemas de toda industria inmadura (inversión, financiación, marco legal, riesgo, comercialización, etc.) se une un exceso de disposiciones administrativas que en muchas ocasiones impide que el proyecto sobrepase esa fase de idea inicial. Con la famosa Ley de Costas al frente, la acuicultura parece considerarse en ocasiones actividad "non grata", con problemas de ubicación, problemas de crédito (1) o problemas de medio ambiente. En un informe presentado en marzo de 1995 por la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (APROMAR) se citaba, entre otros, las frecuentes actuaciones divergentes entre diferentes Ministerios y Organismos que más parecen producir "un hostigamiento que una actuación no ya de apoyo, sino tan siquiera neutral".

                         Lejos de aminorarse esta situación parece que se irá complicando debido a las crecientes exigencias ambientales y a la constante revalorización de los espacios litorales, cada vez más demandados para distintos usos.

                         De la situación pesquera no merece la pena hablar pues, por desgracia, cualquier ciudadano por alejado que esté del sector conoce perfectamente los problemas que viene atravesando y que, aun con mayor seguridad que en el caso de la acuicultura, se seguirán incrementando. De hecho, son varios los países que ya están pensando en ampliar sus aguas jurisdiccionales más allá de las 200 millas (2) con lo que las constantes presiones y la expulsión de caladeros lejanos no habrá hecho más que empezar. La constante reducción de la flota (3), el paro generado o la dramática situación de los stocks, entre muchas otras razones, justifican sobradamente el pesimismo que reina en el sector.

 

LOS PARQUES TECNOLÓGICOS ACUÍCOLAS

                         Con la idea de paliar algunos de estos problemas surge el concepto de Parque Tecnológico Acuícola, un concepto, a nuestro juicio tan lógico como inevitable, que debe ser una evolución de las actuales granjas de cultivo y una extensión de los clásicos Parques Tecnológicos donde se concentran la producción y los servicios con claras ventajas competitivas.

                         Los Parques Acuícolas se ubicarían en los ya escasos espacios litorales -preferiblemente inhábiles para otros usos- con la suficiente amplitud para albergar a varias empresas. Su acondicionamiento (principalmente obra hidráulica), como cualquier otra gran infraestructura pública, correría a cargo de la Administración (Obras Públicas o Pesca), procediendo posteriormente a su parcelación y concesión a la empresa privada, la cual abonaría periódicamente el correspondiente canon. La Dirección del Parque, inicialmente pública y más tarde (una vez consolidados) también privada, emitiría, junto con los productores asentados en el mismo, normativas y objetivos comunes de investigación, producción, transformación y comercialización.

                         El resultado más inmediato, entre otras ventajas, es la absoluta eliminación de toda tramitación administrativa, con un total desentendimiento por parte del productor de las nuevas normativas y obligaciones que puedan ir surgiendo (que pasan a ser controladas por los promotores del Parque), y una importante reducción de los costes de producción.

 

VENTAJAS DE LOS PARQUES ACUÍCOLAS

                         Algunas de las ventajas que se pueden esperar de una acuicultura organizada en  torno a estos Parques Acuícolas serían las siguiente:

 1) Una mejor ordenación de los cada vez más vulnerables espacios litorales, al concentrar toda la actividad acuícola en espacios estratégicamente seleccionados y favoreciendo la tendencia a integración de ocio, deporte, medio ambiente y economía impulsada por la Unión Europea.

 2) Una mejor conservación del medio ambiente. La protección previa de grandes espacios litorales de potencial uso acuícola, no solo evitaría la especulación del suelo, su progresiva ocupación y la proliferación de industrias "duras", sino que su posterior uso acuícola -con un adecuado diseño "ecológico"- puede llegar a mejorar el paisaje y la riqueza ornitológica y florística. El desarrollo de una "acuicultura lagunar" basada en grandes volúmenes de agua podría llegar a incluirse entre las medidas de recuperación de acuíferos y humedales también promovida, entre otras Administraciones, por la Comisión Europea (4).

 3) Una mayor facilidad en la elaboración de la reglamentación para el desarrollo de la acuicultura al existir una mayor coordinación entre los agentes implicados. Optimización de las subvenciones y ayudas oficiales con posibilidad de eliminar por completo la especulación y el intrusismo.

 4) Mejor acceso del inversor a la actividad acuícola. La reducción de trabas administrativas, la mejor gestión de las subvenciones, la fácil disponibilidad de terrenos y servicios, la reducción de la inversión y del riesgo, las mejoras financieras y una mayor consideración hacia las fuertes asociaciones constituidas, supone un cambio radical en la atracción de la inversión tanto nacional como extranjera.

 5) Dinamiza el sector acuícola. Se deja a un lado el frecuente elitismo de las grandes inversiones, acercando al pequeño empresario, e incluso a las economías familiares, a la acuicultura pues la producción puede ser abordada a cualquier escala. Facilita también la demandada integración de la empresa productiva, transformativa y comercializadora  (interprofesionales) que según el Consejero de Pesca de la Xunta de Galicia, Juan Caamaño, son totalmente necesarias para "ser más competitivos y luchar contra toda la competencia que nos puede venir encima" (5).

 6) Mejora tecnológica. La concentración en grandes complejos permite la mejora de las medidas productivas, sanitarias, técnicas, etc. Los circuitos hidráulicos, por ejemplo, pueden incorporar medidas sofisticadas, muy costosas a nivel individual, como sistemas alternativos de recirculación, sistemas de regulación de temperatura, sistemas de filtrado o esterilización, automatización y control informatizado o sistemas de depuración previa al vertido. El resto de servicios comunes (patología, nutrición, selección genética, etc.) pueden llegar a ser altamente cualificados, lo cual eleva el nivel competitivo al tiempo que descarga al productor de tareas secundarias, aumentando su profesionalización.

 7) Mejora científica. A nuestro juicio, el principal objetivo de los Parques Acuícolas debe ser la investigación y dentro de esta, la diversificación de especies de cultivo. La acuicultura no prosperará de forma adecuada mientras no exista el suficiente número de especies a cultivar. Estos complejos pueden ejercer, de una vez por todas, ese papel aglutinador que marque objetivos de investigación comunes, concretos y decididos.

 8) Mejor planificación comercial. El ahorro de esfuerzo y la racionalización de la producción redunda en una disminución de costes, lo que permite un producto muy competitivo. La posibilidad de grandes producciones permite a su vez una política comercial amplia y decidida, que puede incluir mercados lejanos, amplias campañas de promoción o apertura de oficinas comerciales en muy diferentes zonas estratégicas.

 9) Podría contribuir, finalmente, a la reactivación del sector pesquero, pues estas instalaciones pueden actuar como plataforma para incentivar la investigación pesquera, para el desarrollo de nuevas actividades de marcultura y océanocultura (repoblación, arrecifes artificiales, etc.), como medidas de acompañamiento de la actual Política Pesquera Común (6) y para la cada vez más necesaria incorporación del pescador a la marcultura.

INVESTIGACIÓN, COMERCIALIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN

                        Es obvio que con las producciones previstas en estos complejos acuáticos (cifradas en miles de toneladas por Parque) surja de inmediato el fantasma de la comercialización, con la inestabilidad que conlleva la inundación de un producto en el mercado.

                         Resulta obvio que una planificación acuícola basada en Parques Acuícolas debería realizarse progresiva y cuidadosamente. El desarrollo de estos parques solo puede ir acompañado de un adecuado Plan de Investigación, basado principalmente en una adecuada estrategia diversificadora la cual se viene reclamando desde todos los sectores y que por fin podría ser abordada paralelamente al desarrollo de estos Parques acuícolas.

                         Este Plan de diversificación debería contemplar, a nuestro juicio, la selección de las especies "autóctonas" más apropiadas para la acuicultura por regiones o zonas geográficas y la coordinación de todos los centros de investigación regional (incluidas las empresas). Pensamos que, con objetivos claros y concretos, cualquier especie puede ser cultivada a nivel industrial en unos pocos años y a ello puede contribuir sobre manera los Parques Acuícolas con todo su arsenal industrial e investigador.

                         Con tales premisas, el desarrollo de los Parques Acuícolas en España podría estructurarse en varias fases correspondiendo la primera a la creación de varios parques piloto (quizás 4 a 6, o, a lo sumo, uno por área marítima), avanzando cautelosamente en función del progreso alcanzado en diversificación y comercialización. Con una media inicial de 1000 a 2000 Tm/año los ocho parques correspondientes a cada fachada marítima (Norte, Galicia, Suratlántico, Surmediterráneo, Levante, Cataluña, Baleares y Canarias) podrían producir entre 8.000 y 16.000 Tm/año, que, incluyendo la producción actual, no se alejarían mucho de las actuales previsiones del Programa de Orientación Plurianual de Acuicultura para el año 1996 (21.690 Tm de peces/año) y ayudarían a alcanzar las cotas previstas para el año 2.000 (26.565 Tm/año). El siguiente objetivo de al menos  "un parque acuícola por región costera" debería estar en la mente de los planificadores acuícolas desde un principio.

                         Un Parque Acuícola de unas 20 a 25 hectáreas puede producir fácilmente, en cultivo intensivo, entre 3.000 y 4.000 Tm/año. Según Francesc Castelló, de la Universidad de Barcelona, "tan solo en el Levante español sería posible el aprovechamiento de más de 10.000 hectáreas de terrenos improductivos" (7) lo que da cuenta del enorme potencial desperdiciado y a merced de la especulación urbanística.

                         Por otro lado, la previsible bajada de los precios de las especies de alto valor añadido, que conlleva la producción acuícola, siempre sería mejor afrontada desde la perspectiva de estas grandes organizaciones y las fuertes asociaciones que cabe esperar del desarrollo de estos complejos para los que, de hecho, el continuo abaratamiento de costes debe encontrarse entre sus principales objetivos. No está de más citar las opiniones de algunos analistas al respecto de la producción controlada de pescado a gran escala que debe poner en juego mecanismos de comercialización más imaginativos de los que estamos acostumbrados, entre los cuales cabe citar el control de la calidad del producto (aprovechamiento del índice de frescura), una mayor atención al valor añadido (diversas formas de presentación), la identificación del producto (esfuerzo en las señas de identidad) o canales de comercialización paralelos (implicación de las asociaciones y grupos de productores en la distribución) (8).

 

CONCLUSIÓN

                        La producción de especies marinas se enfrenta a grandes retos que pasan, entre muchas otras, por una elevada competitividad, una gran calidad de producto, unas adecuadas normas de comercialización, o una importante planificación financiera -con una correcta capitalización-, absolutamente imprescindibles para abordar las exigencias de un mundo cada vez más pequeño y competitivo.

                         Todos los actuales problemas de la acuicultura y todos los previsibles podrían paliarse, a nuestro juicio, mediante la concentración organizada de la producción -como evidente medida evolutiva del sector-, con un fuerte apoyo estatal durante los años que dure su consolidación. La producción marina se presta mucho más que cualquier otra industria a esa concentración debido a la evidente utilidad y necesidad de instalaciones y servicios comunes. La estabilidad en la comercialización y el equilibrio entre rentabilidad y precio de venta pasa por una disminución de costes que solo se puede conseguir mediante fuertes inversiones iniciales y decididos planes de I + D que difícilmente pueden ser afrontados en instalaciones aisladas y dispersas.

                         El desarrollo de los Parques Acuícolas y la inmediata selección y protección de los espacios litorales apropiados puede ser el revulsivo que necesita no solo la acuicultura sino todo el sector pesquero para iniciar una verdadera andadura organizada, profesional y quizás -con un poco de imaginación y de suerte- ¡integrada!.

  

BIBLIOGRAFÍA

(1) Vicente de Santiago. 1995. "El sector pesquero español: luchando por su supervivencia". Anuario Pesquero 1995; Publicaciones Técnicas Alimentarias S.A.

 (2) "Mar" nº 332, oct./95

 (3) Decisión del Consejo de 20 de diciembre de 1993 relativa a los objetivos y reglas para reestructurar el sector pesquero comunitario durante el período 1-1-94 y 31-12-98 (94/15/CE) (DO nº L10 de 14-1-1994, p.20).

 (4) "Comunicación de la Comisión relativa al uso prudente y conservación de las zonas húmedas". COM (95) 189 final, de 29-05-1995

 (5) "Es necesario crear una nueva Política Pesquera Común". Productos del Mar, nº 93-94, Sep.-Oct./95.

 (6) Conjunto de medidas socioeconómicas de acompañamiento vinculadas a las medidas de reestructuración del sector pesquero. Propuesta de REGLAMENTO (CE) del CONSEJO que modifica el Reglamento (CE) nº 3699/93.

 (7) MAR nº 330, jul-ag./95.

 (8) Miguel S. Peña, 1993. "El Acuicultor", Monográfico "La Acuicultura en España", 1993.

 

Links de interés Legislación Noticias Foros Sugerencias Contacto  APG