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PREGÓN DE LA SEMANA SANTA

OVIEDO 1.998

POR DON ÁNGEL GARRALDA

Me habéis confiado el pregón de la Semana Santa Ovetense. Me he dejado convencer fácilmente ante vuestro deseo y os doy las gracias. Comienzo por afirmar que no me cabe la menor duda de que, siglos atrás, si el franciscanismo dejó su huella secular con este estilo de procesiones de Semana Santa en villas como Villaviciosa y Avilés, donde se asentaban sus conventos de frailes menores, con mayor motivo sucedería lo mismo en Oviedo, donde primero tuvo su asiento y con más prestigio la orden mendicante del pobrecito de Asís.

Tal vez, la diferencia se haya manifestado después de la desamortización, porque mientras las iglesias franciscanas de Villaviciosa y Avilés se salvaron de la gran hecatombe desamortizadora, la de Oviedo, a pesar de ser la mejor de ellas, será demolida a fines del siglo pasado para construir en su lugar el palacio de la Diputación, con lo que algunas cofradías se quedan sin marco propio, sin asiento seguro, aunque las imágenes hayan ido a parar a otros templos como San Juan el Real de Oviedo y Congostinas de Pola de Lena por citar dos de ellos.

LA SEMANA SANTA OVETENSE, en cuanto a su manifestación externa procesional, estaba más que dormida, muerta, y ha revivido porque la habéis resucitado Se había perdido y la habéis encontrado después de un cuarto de siglo.

Nació con entusiasmo prolífico a principios del los años cincuenta. Tal vez le faltaban raíces profundas, y cuando vinieron los vientos de la comodidad, traídos en alas del desarrollo económico de los años sesenta, con la facilidad del coche utilitario para huir de vacaciones, también en Semana Santa, el techo espiritual de aquellos años se vino abajo fácilmente, cuando el "aggiornamento" posconciliar olvidó también que quitar y no poner es descomponer.

También, cuando las facilidades de un Estado Confesional han sido grandes apareció fácilmente el cansancio de los buenos, ante la oportunidad de decir que lo hagan otros. Así las cosas, sin cofrades, las Cofradías desaparecieron. Pero, ahora, un tanto de vuelta del rodaje posconciliar, a pesar de que el Vaticano II nunca dejó de poner su confianza en la religiosidad popular, pasado un cuarto de siglo, rebrota el entusiasmo. ¿Por qué? PORQUE LA VUELTA DEL LAICISMO ACONFESIONAL, promovido por la Constitución, no entraña en teoría hostilidad, pero los que no nos hemos tragado semejante anzuelo, por experiencia de la vida, constatamos que ese laicismo se ha convertido en oposición con burla abundante de cuanto significa el fervor religioso procesional de Semana Santa. Con ese fin, han surgido los carnavales con virulencia anticlerical y máscaras para reírse impunemente de lo más sagrado, con actitudes y escenas sacrílegas, promocionados con el dinero del pueblo creyente, lo que la ley no toleraba en los tiempos de laicismo duro de la segunda República.

Hacer burla de lo divino y de lo humano; reírse de Cristo en persona a quien azotan públicamente profiriendo blasfemias por la calle; simular repartir la Eucaristía en plena juerga carnavaliega; invitar al pecado, revestidos unos con casullas, otros de obispos y también reírse del Vicario de Cristo. Tal degradación en una Asturias tan desmantelada de todo, después de haber gozado de una promoción en todo, ha provocado una reacción espontánea en distintos lugares de tomar en serio el misterio de la Pasión y Muerte del Redentor.

Y, así como la trapería enarbolada durante casi un año en la torre de la Catedral despertó el enojo de la ciudad que padeció semejante vergüenza, de la misma manera, aunque no se programaran las procesiones de Semana Santa, no por eso dejaba de ir “la procesión por dentro” la procesión del alma ovetense o saco los colores a la cara.

HABÉIS VUELTO A VUESTROS PASOS TRADICIONALES de N. PADRE JESÚS NAZARENO, con sede de la hermandad en Santo Domingo desde el siglo pasado, con novena tradicional muy concurrida que culmina en el Viernes del Nazareno. Procesión recuperada el año 1.995 después de 26 años de decadencia. Al atardecer del Miércoles Santo, 250 cofrades entre hombres y mujeres visten el hábito penitencial morado y desfilan portante el paso cuajado de claveles rojos del dolor sangrante, llegando tras largo recorrido a la Plaza de la Catedral, donde se reza el Viacrucis, siguiendo las estaciones representadas en catorce estandartes. Después retorna a su sede de Santo Domingo por las estrechas calles del casco antiguo de esta bella ciudad.

En 1.996 se funda la HERMANDAD DE JESÚS CAUTIVO, con sede en la parroquia de San Juan el Real, donde se venera su imagen. Dice relación con la extinta Cofradía de la Merced, fundada en 1952, cuando yo era coadjutor en dicha parroquia. Fue la que inició la procesión del Jesús Cautivo en la noche del Jueves Santo, llegando a la Plaza Porlier, ante la Audiencia, donde la Justicia soltaba un preso, no sin antes leer desde el balcón de la Audiencia el relato evangélico del prendimiento de Cristo en Getsemaní como si se tratase de un vulgar ladrón.

Me consta que este año incorporáis un nuevo paso de Nuestra Señora de la Merced, copatrona de la Hermandad, cuya talla del escultor asturiano José Luís Iglesias ha sido bendecida el pasado 28 de marzo. Adornada con claveles blancos mustios de sol y de pena, seguirá a su hijo cautivo bajo palio, para que no la vean llorar las estrellas. El, primero en el dolor y la ejemplaridad. Ella detrás llorando por El. El delante, ganando la gracia con su sangre y su mérito de Dios, pidiendo al Padre nuestra libertad, rompiendo nuestras cadenas. Y Ella detrás distribuyendo esa gracia con sus manos de Mediadora Universal, la Virgen de la Merced.

A Cristo le acompañáis dándole valor porque es hombre. Pero a Ella la consoláis por el doble motivo de mujer y Madre.

Y la procesión del SANTO ENTIERRO Y DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES.

Cristo muerto. Sin vida el que la Vida. Sin vida, porque nos ha dado su vida para que tengamos vida en abundancia. Sin vida para poder dar muerte a la muerte, garantía de nuestra vida eterna.

Y detrás, Nuestra Señora de los Dolores, la que llora en todas las iglesias del mundo, atravesada por siete espadas. Amor de mujer traspasado por un puñal, adorada por la piedad y la fe.

Si triste es la mirada de Cristo en pena...qué hermosa es la mirada de María de gracia plena.

Al Cristo Yacente le acompaña el lúgubre redoble del tambor imponiendo el paso del silencio.

Y a María, mujer que llora, se la consuela con música suave y arrulladora de la Banda Municipal.

Todo tiene un sentido teológico: la clase de flores y la música; el valor del Cordero camino del suplicio y el mimo de ternura a la Madre sin consuelo, cuyo rostro es un joyero de lágrimas.

Así marcha vuestra Semana Santa: Frente a los que miran de reojo a la Iglesia intentando encerrarla en la Sacristía para que no se vea ni se oiga, vosotros sacáis la Pasión y Muerte de Cristo a la calle ante el martirio de la indiferencia, cuando no el desdén, de algunos, pero en base al sentido fervor religioso, convencidos que Cristo paso haciendo el Bien.

Cristo no fracasa si nosotros no queremos; si nosotros queremos ser testigos que aceptan, viven y predican su Evangelio.

Cristo hace siempre el milagro si nosotros llenamos siempre las tinajas del agua de nuestra auténtica voluntad para que la convierta en vino de la mejor calidad.

Cristo lleva siempre la luz a todos los ciegos que creyendo en El quieren ver, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Cristo se sirve de vuestros pies descalzos penitenciales para acompañarle en el camino del Calvario.

Cristo se sirve de vuestros hábitos morados para ocultar en la humildad y en el silencio el sacrificio que reconocéis en el Redentor.

Cristo se sirve hasta de los costaleros, donde los haya, cuando arriman el hombro para cargar con el paso como cirineos que aman a quien primero les amó.

Así marcháis en procesión de silencio y fervor, llevando la procesión por dentro, en el ama de quien siente necesidad de amar al Amor. Así predicáis invitando a entrar en Cristo a cuantos viendo los pasos procesionales,  catequesis pública, vayan al Hecho culminante de la Historia que se conmemora y que en todo tiempo nos acompaña.

Eso es y debe ser nuestra Semana Santa procesional: una religiosidad popular externa, reflejo de la conmemoración de los misterios litúrgicos de nuestros templos y de nuestros corazones, que enciende actitudes y sentimientos como no se dan en el recordatorio de ningún otro hecho histórico: veneración admirativa, gratitud emocionada, deseo de purificación y conversión, y esperanza que no decepciona.

En un mundo desesperanzado, LOS NAZARENOS vivís en la alegría de la esperanza, llevando a Cristo que da sentido a la historia humana como camino de cruz y resurrección.

Paso del Nazareno con el encanto de todo el suelo sembrado de claveles rojos que evocan la amargura de la sangre viva. Porque el Nazareno es la víctima que lleva sobre sí los pecados de todos, todos le llevamos en silencio respetando su dolor.

LOS QUE LLEVÁIS A JESÚS CAUTIVO regaláis el consuelo de la libertad a tantos prisioneros esclavos de sus pasiones, creyéndose que son libres, que no entienden de libertad cuando el libertinaje les somete a esclavitud de una segunda naturaleza, la del vicio.

¡Cuánta drogadicción de cerebros descerebrados que hace un cuarto de siglo no padecía nuestra sociedad! ¡Cuánto enfermo del sida, porque el vicio de la lujuria les priva de la alegría más bella, la de la castidad! ¡Cuánta miseria Señor, cuando el hombre se aparta de tí conculcando tu ley!

Y LOS QUE PORTÁIS EL PASO DE CRISTO MUERTO EN EL SANTO ENTIERRO, vais rumiando el grito del centurión romano:"Verdaderamente este es el Hijo de Dios". Vais paladeando las últimas palabras de Dios:"Padre, perdónales... " "Hoy estarás conmigo en el paraíso", "Tengo sed", Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?”Hijo, ahí tienes a tu Madre..." "A tus manos encomiendo mi espíritu", "Todo se ha consumado" e "inclinando su cabeza, expiró".

ENHORABUENA COFRADES OVETENSES que vivís la Semana Santa por el cauce de la tradición cristiana, de suerte que contribuya a suscitar en los corazones la atención expectante hacia el misterio luminoso que esclarece los enigmas del hombre.

A ello contribuyen los pasos procesionales que representan hechos históricos que irradian ideas e iluminan la vida histórica de los hombres con actitudes y sentimientos que se reiteran con fidelidad ritual cada año.

Vivid con veneración admirativa la belleza de vuestros pasos; con gratitud emocionada el hálito del espíritu cristiano, que circula hecho amor en vuestra mente, en vuestra alma, y en todo vuestro ser, y que ello nos obligue a todos a un deseo profundo de purificación y conversión, y que sintáis el privilegio de la alegría de sentiros acompañados de Jesucristo Cautivo por nuestros pecados; de un Cristo oprimido por el peso de la Cruz que le hace caer para que nosotros nos levantemos con El; y de un Cristo yacente que con su muerte nos da la vida, que con su resurrección da muerte a la muerte, y que con la buena noticia del Evangelio nos invita esta noche a ser pregoneros de la alegría de la fe. Es un hecho que SIN VOSOTROS NO HABRÍA SEMANA SANTA OVETENSE, no saldría a la calle la Pasión y Muerte del Señor. Celebrad religiosamente  en vuestras procesiones el hecho salvador. No perdáis nunca este norte. Para ello, rechazad por principio rivalidades deplorables, antagonismos estériles, vanaglorias petulantes y protagonismos ridículos. Aquí no se trata de un espectáculo de ver quién gana o quien lo hace mejor. Aquí no hay más protagonista que Cristo. No olvidéis que os estáis jugando el valor de la vida si no procuráis que esta sirva para iluminar el último acto del vivir sensible que es morir en los brazos de Cristo No olvidéis nunca que las tres Hermandades de cofrades, con sus correspondientes pasos procesionales dicen referencia al Hijo de Dios que con su revelación sale al encuentro del hombre.

No olvidéis que la fe cristiana se funda en el hecho iluminador incorporado a nuestra historia, que se llama Jesucristo, y que esta fe no es simple proyección de deseos, sino celebración de una historia. De ahí, la alegría que tiene que alentar vuestro espíritu, porque Dios sale al encuentro del hombre que busca.

En las demás religiones el hombre busca a Dios; en la nuestra, además, es Dios quien viene en Persona a hablar de sí mismo al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo diciéndonos "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" SOIS UNOS PRIVILEGIADOS. Cuando lleváis en procesión al Nazareno, al Jesús Cautivo o Yacente, es Cristo el que os busca a vosotros y espera la respuesta de vuestra fe, como una  antorcha que ilumina el camino de los demás hermanos. Sois representantes no de lo invisible, sino de lo que se hizo visible: Jesucristo.

Id buscando siempre a Cristo en vuestra vida, pues, para eso dice San Agustín a Dios: "Por Cristo nos has buscado a los que no te buscábamos, y nos has buscado para que te buscásemos" Salís en procesión porque no os avergonzáis del Evangelio, como dice S. Pablo a los Romanos. Y llevadlo siempre a la sombra de su Madre y Madre nuestra: la Virgen de la Merced y la Virgen de los Dolores. Con ello valoráis el mérito de María arropada por un grupúsculo de fieles acompañando a Jesús hacia el calvario, en medio de una masa de indiferencia, odio, cobardía y traición, eso que tanto abunda hoy. AL NAZARENO LE HA LLEGADO LA HORA.

El enemigo le odiaba, pero le temía. No había llegado su hora hasta que apareció un traidor. Nunca falta un traidor. El miedo del enemigo se disipa cuando el traidor, ciego por el dinero "no se puede servir a dos señores", contrata su entrega: "yo os lo entregaré" pero, cuánto me dais? Judas, "uno de los Doce" está loco de atar, pero atarán a Jesús cautivo antes que a él, y él, luego, se atará la soga al cuello.

Verdaderamente, "entró Satanás en Judas". Bien lo sabía Jesús que dijo: "en medio de vosotros hay uno que me va a entregar"! Es uno de los Doce escogidos por El.

“¿Acaso soy yo?" Y poseído de Satanás comulga sacrilegamente, no se arrepiente de su traición."Salió fuera, y era de noche" De noche todos los traidores son negros. Cuando el alma se hace negra como una noche de boca de lobo.

"Llegó la hora" no de desenvainar la espada, sino de beber el cáliz que me ha dado el Padre. "La hora" de defender a los suyos y de que estos le abandonen despavoridos. "La Hora" de callar ante las Fuerzas que llaman Justicia. "La Hora" de la bofetada del alguacil dé turno y de las que te esperan por responder así al Pontífice.

Sí, es la hora del burladero de la justicia humana y de los golpes a cara cubierta, para que adivines en la oscuridad de nuestras tinieblas "quién te pegó." Es la hora de decirle, "mucho más insultándole", y! qué insultos! Es la hora de sentarse ante el tribunal de las tinieblas, antes de sentarse con pleno derecho a la derecha del Padre.

Y Cristo se sienta ante el tribunal del Sanedrín.

Es la hora de los grandes sacerdotes y los sabios sabihondos, frente al Sumo y Eterno Sacerdote de sabiduría infinita. Es la hora de buscar testigos aunque sean falsos. Se les paga y… a otra cosa.

Es la hora de que nos digas con toda claridad si "tú eres el hijo de Dios" Es la hora de rasgarse las vestiduras del Pontífice Caifas, cuando Cristo se atreve a blasfemar, afirmando que sí es el Hijo de Dios. Es la hora del grito ¡Crucifícale!

Señores, "reo es de muerte". Se levanta la sesión. Y aquí no ha pasado nada, porque mientras el Pueblo soberano duerme, como de costumbre, nosotros hemos jugado la gran baza ganando la partida.

Y Cristo, como predijo Isaías, marcha como un cordero manso al matadero, Y junto a El marcháis en silencio religioso los cofrades al paso del lúgubre tambor porque la fe no os permite avergonzaros de El.

ÁNGEL GARRALDA GARCÍA
Párroco de San Nicolás de Bari (Avilés)