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Boletín 100 - Navidad 2005
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100
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CRÓNICA DE 100 "BOLETINES" 1979-2005
Miguel Fuertes González
Cuando se llegó a la publicación del número 50 del Boletín, en la primavera de 1993, ya se presentó una breve crónica de los períodos más importantes que habían desarrollado aquella idea de las fiestas de 1978 cuando surgió la revista del pueblo de la Mata de Curueño. Al haber llegado hasta aquí nos obliga a presentar, de nuevo, un comentario de su existencia.
Comienzos.
Cinco fueron los números en los que el Boletín se limitaba a ser una
"circular" que consistía en una o dos hojas dobladas, de tamaño folio, que daban
Noticias (las primeras fueron una quema del monte en Las Solanas, los trabajo de
concentración de fincas y el desbordamiento del río), la preparación y posterior
narración de las Fiestas y la sección de Avisos y Comunicados, con algún
artículo de ficción como aquel de "si en La Mata hubiera un parque", que ya lo
hay, por cierto. Plácido, cofundador de nuestro periódico, se encargaba desde
Zaragoza de su confección y distribución a las ¡146 direcciones! de hijos del
pueblo que se habían conseguido en un principio.
Se hizo extraordinario el nº 6, de junio de 1980, porque la cubierta aparece
en papel de color y Fernando Sierra, cofundador de nuestro periódico, necesitaba
trece extraordinarias páginas, con letra muy menuda, para describir "La Mata de
Curueño, palmo a palmo". Más tarde escribiría artículos similares como "La Mata:
cien años al filo de los ojos", "La casa del Labrador". Plácido ofrecía "El
catastro de regadío en La Mata".
En estos primeros números que comprenden desde marzo de 1979 hasta junio de
1982, comienzan a aparecer las páginas dedicadas a las tradiciones, reseñas que
el periódico de la provincia hace de las fiestas, colaboraciones varias, dibujos
y fotografías, notas biográficas, datos sobre fallecidos, etc. Son muchas las
páginas que merecen ser leídas. Es oportuno destacar la serie de divulgación
sobre la flora del terruño realizada por Camino y Mª Amor Rodríguez Bayón.
Enriquecimiento.
Es importante señalar un segundo período ya que desde noviembre de 1982,
nº 15, el Boletín mejora su presentación y sigue pareciendo imposible que se
pueda ofrecer algo más digno con tan pocos medios. Desde el nº 17, marzo de
l983, aparece en la cabecera del Boletín el lema que era y e iba a ser la
directriz del periódico: Noticia, Tradición, Historia, Documento. Plácido y
Fernando logran verdaderas obras de arte, aunque la confección y distribución se
encarga Fernando, desde Valencia, pues Plácido se ha ido a Argentina en su
misión pastoral. Las Fiestas del pueblo siguen teniendo sus crónicas
correspondientes, se muestran cantidad de noticias de La Mata que constituyen
recuerdos imperecederos, los Hijos del Pueblo disponen ya de esas páginas que
son oro en paño, se muestra el escaparate de los concursos de poesías y dibujos,
etc.
La primera página o editorial va a tener una calidad literaria y un sentido
entrañable que enriquece enormemente la revista. Desde el nº 24, marzo de 1984,
comienzan a publicarse la Biografías de alguno de nuestros antepasados, algunos
aún viven, donde se muestran retazos de sus vidas. Se intensifican las
colaboraciones pudiéndose encontrar hermosas páginas de Adolfo Fernández,
Joaquín García, Raúl Nogués, Casimiro Rodríguez, Anastasio Alonso, José Bayón,
Pedro García Candanedo, Mª Carmen Rodríguez y tantos otros.
Son cuatro años y quince números del Boletín, 1982 a 1986, con una gran
abundancia de datos y de referencias y se tratan e inician temas diversos y se
promueven colaboraciones varias. Realmente, "La Mata de Curueño, un pueblo que
nos une" alcanza prestigio y, buena prueba de ello, es que responsables de
instituciones solicitan ejemplares del Boletín "a fin de incorporarlos a nuestro
fondo bibliográfico". Es decir, que ya se forma parte del la riqueza cultural
del pueblo leonés. 
Consolidación.
Otros diez números serían elaborados conjuntamente por Plácido y de
Fernando hasta la sentida muerte de éste, el 9 de enero de 1989. Es necesario
diferenciar este período comprendido por los números del 30 al 39, aunque
solamente sea por los hermosos titulares y dibujos que realiza un artista amigo
de Fernando. Aumenta, y mejoran, también, las fotografías ofreciendo verdaderos
reportajes de personas, costumbres y gestos. Así se mantiene el interés de
matenses repartidos por los "cinco continentes", como testimoniaban las
direcciones de quienes recibían el Boletín.
Se había conseguido, desde hacía tiempo y entonces más, que niños, jóvenes y
adultos "cantasen y pintaran a su pueblo" durante los días de la fiesta.
Encanta leer poemas, redacciones y artículos que, año tras año, han formado
parte de nuestras páginas, como también se debe admirar los esfuerzos de
nuestros artistas.
Se rescataban manuscritos que la dichosa fotocopia ha permitido reproducir.
Fernando inicia en junio de 1986 el "diccionario lugareño" expresando palabras y
sus modos de uso entre los vecinos, lo cual debe hacer las delicias de quienes
se reconocen en el sentido de aquel vocabulario tan propio que lo decían todo.
Plácido continuaría años, hasta 1994, para conseguir nada menos que 44
apreciadas páginas de tal venerado asunto.
El nº 40, diciembre de 1988, es el último que elabora Fernando, pues Plácido
seguía en Argentina, y es un compendio del lema que anima la elaboración de
nuestra revista. El editorial es un breve y hermoso canto a ocho palabras que
imprimen el espíritu y cada una de las páginas del Boletín: amigo, pueblo,
paisano, carta, teléfono, dolor, periódico popular, navidad. Entre los papeles
dejados por Fernando había material, esquemas y borradores para los próximos
números, como solía hacer todos los veranos.
Continuidad.
Fernando Sierra fallecía el 9 de enero de 1989 en Madrid y Placido
Fernández estaba en Córdoba, Argentina: Eran los fundadores, redactores y
confeccionadores del Boletín desde su inicio. En la misma Sacramental de S.
Justo de Madrid durante el entierro, D. Plácido Fernández Aller, sacerdote y
nacido en La Mata, reunió a varias personas y nos pidió un compromiso por la
continuidad de la revista.
Se decide que el próximo fuera un homenaje a Fernando y así se hace en abril
presentando un recuerdo a su persona y a su vida. Todas sus páginas son un
sincero homenaje a uno de los artífices del Boletín, un reconocimiento de
gratitud a quien dedicó horas y esfuerzos para que fuera una hermosa realidad
"La Mata de Curueño, un pueblo que nos une", una prueba fehaciente de que, en
ocasiones, no se olvida a un verdadero paisano, amigo y artista.
El verano de ese año se logra formar un "equipo de redacción": la redacción y
administración en León responsabilizándose Miguel Fuertes, la confección en
Oviedo a cargo de Ana González, la distribución en Avilés por Tino González y
las colaboraciones y donaciones de… todos. De esta forma se sigue publicando
hasta 1994 aunque de forma bimestral durante algún tiempo, para centralizar en
ese año la redacción y confección en León.
Como novedades de los números publicados hasta el 56, navidad de 1994: se
modifica el maquetado de la revista, consta ya de 20 páginas, Mª Jesús Álvarez
Castañón da noticias Desde La Mata, se amplía la reseña de nuestros difuntos, se
diversifican los temas, se inicia un reportaje fotográfico en siete sucesivas
entregas, sobre casas, calles, "monumentos"… de "La Mata en 100 fotografías" de
Miguel Fuertes Fernández, se continua con la "Presentación de familias" matenses,
la ultima página es ya Referencia de "esencias" del pueblo, etc.
Segunda época.
Varias causas, tanto de tipo técnico como práctico hace que en 1995 se
modifique el formato del Boletín y se utilice el tipo estándar de revista, lo
cual ha permitido ampliar el tamaño de letra (los mayores lo esperaban), así
como el de las fotografías. Durante estos diez años últimos se ha publicado,
regularmente cada trimestre, los correspondientes 44 números que se envían, en
la actualidad, a más de quinientas direcciones, entre ellas a varias
instituciones, como ayuntamientos de la Mancomunidad del Curueño y Juntas
Vecinales del municipio de Sta. Colomba, bibliotecas públicas, etc.
Se han celebrado con números extraordinarios, por las colaboraciones
especiales, la conmemoración de los 25 años de la publicación, así como la
aparición del nº 75 y la regulación oficial de la Asociación Cultural como forma
legal para la edición del Boletín. En el correspondiente a Navidad de 1999 se
publicó un índice temático de cuanto se había publicado desde 1979. La
enfermedad y posterior fallecimiento en el año 2002 de Celestino González
-nuestra gratitud con él- hace que la gestión completa de la revista se realice
desde León.
Permanece la fidelidad. Noticias de La Mata y de los Hijos del
Pueblo, crónica de las Fiestas, cantos a nuestro terruño y a sus gentes vivas y
difuntas, reseñas de tradiciones y costumbres, rescate de documentos y escritos,
hacer "historia viva", en una palabra, es a lo que han contribuido las mil
setecientas páginas que forman "La Mata de Curueño, un pueblo que nos Une" y en
las que han participado muchas personas.
Es conveniente resaltar un dato significativo. El importante coste que ha
supuesto la publicación de nuestras revista que serán cientos de miles de
pesetas (en euros, lo que sea) ha sido siempre financiado con las donaciones de
muchos hijos y amigos de La Mata. La gratitud se expande hasta muchísimos
vecinos y amigos.
Finalmente, lo hermoso y admirable es que durante veintisiete años, el corazón de las gentes de un pequeño pueblo ha latido incansable y con la fuerza suficiente para hacer realidad las frases que Fernando Sierra escribió en el último Boletín de su vida: Cuando digas periódico popular, cuando digas mi pueblo, debes añadir: Vivir es comunicarse; tienen solera mis raíces.
RECUERDOS DE MI VIDA EN LA MATA. EL TÍO RUPERTO (BAYÓN)
Adolfo Fernández López
Mucho me alegré cuando ví la foto del tío Ruperto, aunque sólo lo conocí de niño, me acordaba de su imagen tal como sale en la foto, su andar derecho disimulando una pequeña cojera, con una larga blusa, la gorra puesta a estilo visera y su cacha. Alguna vez que me crucé con él se me quedaba mirando y soltaba su característico “¡Chesssshhh!” y seguía hablando lo que yo no entendía. Un domingo a la salida de la iglesia, después del rosario, la pradera histórica se llenó de gente, la sebe que separaba de la finca de tío Sergio servía para dar sombra. Tal día, en el estreno de la pradera nos encontrábamos unos niños, allí estaba la entrada a la finca y a diez metros el árbol frutal de silvas, fruta de pequeño tamaño y poca duración pero muy rica; los niños entramos a coger silvas, y cuando estábamos cogiéndolas oímos decir “¡allá viene el tío Sergio!”. Salimos como los pardales que se levantan en vuelo. A la salida estaba el tío Ruperto, que tirando de porraca me coge de una pierna y me llevo un porrazo. Le miro y él dice: “¡Chesssshhh!”…, listo, pero te cojí”.
Adolfo, autor de este escrito, con su esposa Gloria y sus cuñadas Conchi y Pilar.
Tengo vivos dos recuerdos del tío Ruperto, hasta con las frases. Uno de ellos se refiere al enfado de su mujer.
- Buenos días,Ruperto, ¿qué tal?
- Chesssshhh…, no se que pasa; chesssshhh…, la Gregoria que está enfadada.
- ¿Qué le pasa a tu Gregoria?
- Estaba enfadada ya que no podía amasar porque no tenía urces; ahora que le traigo las urces sigue enfadada porque no tiene harina, ¡leches! ¿Qué culpa tengo yo de que el molinero no le traiga la harina?. ¡La cosa es estar enfadada!
Otro recuerdo es de cuando se acercan las matanzas y los pimentoneros con sus caballerías cargados con pimentón de Aldeabuena y de la Vera recorren riberas y montañas. El tío Ruperto también vendía pimentón con mucho salero, con su porraca llamaba a las puertas de las señoras a la vez que decía:
- “¡Señora: llegó el pimentonero!”; y cuando salía la mujer preguntaba: ”¿qué le pongo señora?”
- ¿Qué tal es? ¿es de confianza?
- Especial señora, ni es dulce ni es picante ni tiene color
Recuerdo cuando su fallecimiento. Era el mes de junio, después de estar unos días enfermo, se corre la noticia de que a las cinco de la tarde le daban la extremaunción. A esa hora el pueblo acude en pleno a la iglesia, el cura se reviste , se pone la estola y coge el libro de oraciones, Leonardo coge la Cruz, los sacristanes, Eladio coge la esquila y yo el hisopo. Salimos en dirección a la casa del enfermo, recorrimos el pueblo, las campanas tocan suavemente y Eladino le da fuerte a la esquila. Recorrido el pueblo, se llegó a la vivienda. Atravesamos unas pequeñas portonas muy viejas, una portalina y una puerta que da a una escalera tan estrecha que dos personas no pueden cruzarse. Leonardo quita el mango de la Cruz y sube las escaleras junto con el cura y los sacristanes y tres o cuatro mujeres que se arrodillan al lado de la cama. El tío Ruperto recibe la extremaunción, las oraciones y padrenuestros son contestados por el pueblo entero. Una vez terminado se regresa en silencio hasta la iglesia. Al día siguiente fallece el tío Ruperto. Una señora que estaba presente se dejó decir “hasta la muerte ha sido gracioso”, pues, al parecer, se le escapó un “quisqui” y pidió perdón a las presentes diciendo que “creí que salía en escarpines y se fue en madreñas”.
De los hijos del tío Ruperto solo conocí a Amaro y Pepe. Amaro se instaló de molinero en la Mata de la Riba. Con él tuve mucha amistad, pues cuando tenía que sembrar alguna finca en la primavera siempre acudía a él para sembrar el trigo tremesino. Para sembrar el trigo había que encalarlo, cogíamos cinco o seis heminas de trigo, por la noche lo encalábamos y por la mañana lo recogíamos para sembrarlo. Encalarlo consistía en lo siguiente: se cogían unas piedras lupe, se molían, se deshacían en agua en una palangana y con una escobilla se rociaba el trigo hasta que quedara bien envuelto.
Una vez, tenía la tierra bien preparada para sembrar, mandé a Colas con cinco heminas de trigo candeal para que Amaro lo cambiara por trigo mocho, eran los primeros días de diciembre, el tiempo amenazaba, ya se escapaba alguna chispa de nieve. Colas me llegó muy tarde con el trigo, no hice más que llegar y sembrarlo y no me dio tiempo a encalarlo. Terminé de noche. Yo después pensé “no lo encalé…¿qué pasará?”. Pasado el tiempo el trigo estaba estupendo pero una tercera parte eran tizones, daba vergüenza verlo, menos mal que después de trillarlo y recogerlo Amaro me lo limpió con el ventilador. Pepe y su señora se instalaron en el centro de Boñar de panaderos. Eran tan buenas personas que daban confianza para dejar en su patio la bicicleta o caballo, muchas veces incluso ni se enteraban.
Tere, la hija de Pepe, teniente-alcaldesa del Ayuntamiento de Boñar por el Partido Popular, junto con su marido, Ángel, tienen un amplio y bonito comercio que se titula “Los Regalos”, merece la pena visitarlo, seguro que “picas”, También tienen, en los bajos del edificio de su vivienda, un local donde Ángel realiza su trabajo como anticuario. Este es un trabajo duro pero bonito. El padre de Ángel era de Zamora y recorría los pueblos con un carro de caballería vendiendo telas y comprando y vendiendo antigüedades. Ángel aprendió todo lo que su padre conocía y además estudió el oficio de anticuario. Hoy, unto con su hijo,“resucitan a los muertos”. Mi hijo le compró un reloj del siglo XVIII que Ángel en su día adquirió estropeado, lo arreglo y lo vendió como nuevo.
CURUEÑO
La Asociación Cultural Santa Ana de Sta. Colomba ha publicado en estos días el número anual -es el 16º- de su revista CURUEÑO.
A lo largo de su 58 páginas, “cada una de las cuales forma una pequeña parte de todos nosotros”, se hace Memoria de cuatro fallecidos -Isidoro García, Luis Ruiz, Tello Morán y Antonia Fernández- y del Homenaje a Francisco Panera; se reseña las actividades de los días festivos -San Isidro, Romería de Sta. Ana, Fiestas del Cristo-.
Se describen las obras que son amores realizadas como el asfaltado del Camino del Soto, la recuperación del viejo "El Caminín" que lleva hasta el cementerio y la ermita en la carretera, la colocación de una fuente en las instalaciones deportivas y de juegos, el arreglo de la sede social de la Asociación; se divulga a un miembro de la fauna próxima como es el zorro; se hace buen registro de bodas, nacimientos, bautizos, comuniones y defunciones, para finalizar con páginas de pasatiempos y de información sobre la Asociación Cultural.LA VOZ DE SOPEÑA
La revista LA VOZ DE SOPEÑA del pueblo cercano continúa con su número anual, ya el décimo, publicada por la Asociación Cultural y Recreativa “La Nogalona".
Ofrece apartados habituales en 48 páginas: Son muchas e interesantes las noticias del pueblo que rebosan en su De abril a abril -Crónica, Repaso del verano, Recortes de prensa y Alta tensión en el Curueño-; Santa María del Curueño, Agua a S. Froilán y expresivos Paisajes ocupan la Historia del Pueblo y Memorias de la Niñez.
Se presenta el Barrio Abajo en fotografías de las Casas de Sopeña; palabras y refranes van llenando la buena cesta de la Tradición oral; el espino albar, la aulaga y la jara se describen como Naturaleza próxima; un hermoso y amplio reportaje orienta por la Ruta de la Pluma en su “Rutas por el Curueño; el Relato de Jesús Díez hace espléndida la Edad para entrar en la cantina;” seis relatos de los de "casa" ocupan el interesante compendio de “El Pueblo habla” como son Domingo de caballos y chorizo, El mundo desde lejos, Recuerdos de mi niñez, Tres cosas hay en Sopeña, Renacer del labrador y El tren de La Robla; sus Pasatiempos y las dos recetas al amor de la lumbre sobre patatas con costilla ahumada y pudin de manzana cierran su ofrenda a vecinos y amigos.CAMPARREDONDA
Los de Otero de Curueño, por medio de su Asociación Cultural "La Fuente del Ruiseñor", han presentado durante el verano el número 6 de su revista anual CAMPARREDONDA.
Las 92 páginas de que consta no puede por menos de ser una amplia oferta divulgativa diversa y profundamente enriquecedora ya que “es un fragmento de la memoria menuda abierta hacia la universalidad” expresada, claramente, por la calidad y dignidad de la cultura escrita en esta revista.
Sus veintiséis artículos, variados en temas y firmas, se reparten en sus tres apartados básicos: Son muchos los aspectos tratados en las Secciones fijas que contienen Noticias locales, la Firma invitada -Tomás Sánchez Santiago-, asuntos referidos a lectura, relatos, curiosidades, gastronomía, música, investigación, medicina y salud, psicología, etc., los cuales constituyen un abigarrado ramillete de información y divulgación.
La lectura de los tres densos Artículos -Política del avestruz (tabaquismo), Días de pasión y luto y Escritores del Curueño en contra de la Línea de alta tensión- ofrecen una buena ocasión para formar criterio. El resto ofrece la Variedad de un Panel turístico, la bondad del recuerdo de los Centenarios del año -S. Froilán, Aparición de la Virgen del Camino, La "Pícara Justina" y El Quijote-, El Espejo de una vida (D. Gregorio Boixo González, veterinario) y El secuestro y muerte del ingeniero Arriola.
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