MADRID Viernes, 7 de abril de 2000
LA AGENDA PRIVADA DE JORDI Y MIGUEL (OBK)
«Madrid es un caos que incita a echarse a la calle»
El dúo barcelonés, casero en su terruño, se desmelena en la capital. El domingo presentan nuevo disco.
ENTREVISTA DE SARA SAEZ
Su nombre siempre ha provocado sarpullidos en la sensible piel de los guardianes de la autenticidad musical patria, pero parece que, por fin, OBK ha encontrado el antídoto para curar a sus enemigos de espantos.
El milagro se llama Antropop, el flamante nuevo álbum de este dúo barcelonés que causaba estragos entre las adolescentes de los primeros 90 con su tecno pop pelín llorón.
Pergeñado al alimón con el gallego aficando en Madrid Carlos Jean, el productor más solicitado del momento, es una obra madura que trasciende el mero pop hecho con sintetizadores.
Este domingo estarán en el Shangay Tea Dance (Pasapoga, Gran Vía, 37), a partir de las 22.30 horas, para demostrarlo en directo y, de paso, saludar a esa parroquia que ha conseguido convertirlos en un nuevo fenómeno de masas, ahora que ya están en la treintena.
- ¿«Antropop» es una nueva doctrina para el siglo XXI que propone a OBK como centro del universo?
- ¡Nooo! Es sólo una palabra inventada para definir el proceso de creación del disco y las ilusiones que han aportado todos aquellos que nos han ayudado. En todo caso, es nuestro pequeño universo.
- ¿Por qué vuestros discos suenan siempre a himno?
- Es nuestra manera de componer. Son canciones que ahora las escuchas y te gustan y que, cuando vuelves a escucharlas al cabo de unos años, siguen enganchándote igual.
- ¿Sois tan dramáticos como hacen pensar esas canciones o sólo lo parece?
- De hecho nos gustan mucho las risas, pero con la música nos ponemos serios y quizás sacamos nuestro lado más amargo.
- ¿Qué es más lícito: purgar las penas de amor con una canción o expiarlas ante las cámaras de TV?
- Lo primero, lo primero. Lo otro es una pérdida de respeto por la gente y por las relaciones humanas.
- Digamos que la Tierra es el purgatorio, ¿Madrid sería su capital?
- ¡Madrid es un caos! Un delirio. Se vive a un ritmo frenético: cada día hay un mogollón de fiestas, presentaciones, conciertos... y eso anima a salir. Nada que ver con Barcelona, que es una ciudad más tranquila.
- ¿A dónde os lleva el corazón cuando venís por aquí?
- Nos lleva a trabajar. Nuestras visitas siempre son por motivos de trabajo... Aunque, bueno, ya que estamos, aprovechamos para ver a los amigos.
- ¿Os ha sacado ya Carlos Jean de clubes por la ciudad?
- Por supuesto, ya somos como hermanos. Nos gusta el Alquimia, un sitio muy bonito, y Déjate Besar, donde hemos ido un par de veces. Tenemos que reconocer que aquí salimos bastante. En Barcelona somos muy caseros.
- Después de una dura jornada de promoción, ¿cómo os desconectais?
- En casa, con nuestra gente. Eso es lo que te hace volver a la vida real.
- ¿Os levantarán los «gays» un monumento en Chueca?
- Nuestra pretensión es hacer un buen disco, no que nos den una plaza. Sólo queremos agradar a todo el mundo y llegar al mayor número posible de gente.
- «El cielo no entiende», considerado el himno «gay» del momento, será la sintonía de la próxima Vuelta Ciclista. ¿Vosotros sois de escalar puertos o de «sprint» final?
- Nosotros llegamos enseguida a la cima. Después caímos, porque todo lo que sube, baja. Y ahora empezamos desde abajo, subiendo la montaña poco a poco. La cuestión es no tirar la toalla.