La tradición asturiana no trajo hasta nosotros nombre alguno que conservara su eficacia mágica, y todos sus conjuros son modernos.  De las viejas palabras sin sentido espantadoras de males, quizá pudieran encontrarse algunas en los juegos infantiles, llegadas de muy atrás, ya del todo apartadas de su fin.

 

LA ESPINILLA:

Se llama la espinilla o paletilla enlas tierras de Occidente, un hueso que se supone en la boca del estómago.  Y se sabe que "se cae" cuando falta el apetito, se vomita la comida y se fatigan las piernas.

Hay que hacer una cruz para curarla, y hay que decir esta fórmula:

- Ana parió a Santa Ana,

Santa Ana parió  a María

María parió a Jesús;

como estas tres cousas

son pura verdad,

espinilla, paletilla,

vólvete al tou llugar,

como les ondes del mar.

Esta fórmula cura en el momento.

 

LAS DISLOCACIONES:

 

Y en las dislocaciones se suplica:

-Filo que de carne y sangre saliche,

vólvete al tou llugar,

vomo as ondes riguroses

que anden per el mar,

que por obra de Dios y el Espíritu Santo,

vólvense al sou llugar!

 

LA RABIA:

 

La rabia desaparece si se dice tres veces este ensalmo antes de que el mordido por el perro haya cruzado un arroyo:

- Nuestra Señora de Roma venía,

tres libros de oro en la mano traía,

uno que leía,

otro que escribía,

otro que mal de la rabia decía:

Fuentes claras a correr,

campos verdes a pacer,

que del mal de la rabia

no has de morrer!

 

EL MAL DE LA RANA:

 

Si pica un bicho en la lengua a la vaca de un vaqueiro, contrae el "mal de la rana", que no la deja comer.  El "sabio" que la cuera se la acerca y la recita un ensalmo parecido al anterior:

-Santa María

de Roma venía,

tres tchovitchinos

de otro traía;

con uno urdía,

con otro texía,

y con el otro el mal de la rana esfacía.

A continuación pregunta:

-Qué tiene la vaca roxa?

-El mal de la rana -responde el dueño.

-Pues dale con ruda, dale con sal,

y con agua de fuente pernal,

tchévala a pacer,

que deste mal

non ha de morrer!

 

LAS LOMBRICES:

 

Y he aquí como se curan las lombrices en términos de Boal: se cortan nueve ramitas de sabuco, o de Venteiro a la medida del pie y se dice ante el niño este conjuro de números invertidos:

-As llombrigas eran nueve,

de nuve volvéronse ocho,

de ocho volvéronse siete,

de siete volvéronse seis,

...................................

de dos volvéronse una.

Todas las corto,

non sendo a Villareal,

aquella non la corto,

nin ye fago mal.

Ofrezco a Dios y a la Virgen María

un Padre Nuestro y un Ave María...

Y en seguida se queman las ramitas; pero mientras pronuncia la receta, el curandero sostiene una de las ramitas sobre el pie.  Y es necesario hacer la operación tres días consecutivos.

 

EL MAL DE OJO:

 

El aojamiento, por ser mal tan frecuente y tan temible, hace poner en juego a quien lo cura, toda clase de potencias.  El amuleto, el conjuro, el número, la oración... se aúnan con frecuencia contra él, y aun así, ni se le evita, ni en muchas ocasiones se le espanta.

Cuando existe la sospecha de que tiene este mal una persona, cabe asegurarse de ello examinando el pelo de la misma.

Hay otro procedimiento para llegar al mismo resultado, que el el de "pasar el agua".  Se llama el agua del caso "agua del alicor" o "la alicornia", es decir, del unicornio.  La "desaojadera" se santigua con el enfermo delante y le manda a las brujas invisibles marchar.  Y se marchan.

El agua del alicor está en un jarro de baño, y el trozo de alicor se pone al borde y se deja caer con suavidad.  Si se forman burbujas y lo cercan, el niño está agüeyau, y si no, no;  las burbujas son los güeyos que le hicieron tanto daño.   Y también puede ocurrir que el no formarse los ojos se deba a que el recurso llegó tarde.

El alicor se encuentra algunas veces engarzado en un anillo.  No obstante, casi nunca es de alicor el objeto que se emplea, y o bien es de asta de ciervo, o bien de boj, con ojos por adorno... Si el aojamiento existe, la aojadera da el agua para que el niño la beba, aunque hay quienes la dejan al sereno y lo dan al otro día.

Otro modo de curarlo es el hacer una "humada", se juntan a este fin en un cacharro unos granitos de pólvora, suelas de zapatos viejos, ramas de laurel, panojas desgranadas y excrementos de gorrino... Se encienden, se aspira el vaho, y se terminó el mal de ojo!

El primer procedimiento se usa generalmente en el Oriente y aun en el centro de Asturias; el segundo es vulgar al Occidente.

 

EL HIPO:

Se cura el hipo en Asturias bebiendo tres sorbos de agua, estando sin respiro unos instantes; apretando los labios un momento y clavando los ojos con fijeza en la palma de la mano; dando un susto a quien lo tiene...

- Hipo tengo

a mi novio se lo encomiendo

si me quiere bien,

que se quede con él;

si me quiere mal,

que me lo vuelva a dar.

 

EL ORZUELO:

 

Nace el orzuelo en Asturias cuando se come ante una embarazada, o cuando se le niega lo que pide.

Se le puede curar de varios modos: colocando una llave encima de él previamente calentada por haberla frotado con la ropa; poniéndole una moneda; aplicándole tres veces la cola de un gato negro; arrojándolo a otro sitio...

Para arrojarlo a otro sitio -y esto es lo que se practica en toda región occidental- se hace una "casa" con pajas y tuétanos de mazorca; y la enciende el del "arzolo", pone la cara al humo y dice así:

-Arzolo, arzolín

queimoche a casa,

veite al molín!

 

En el centro se le "echa" a otra persona y la fórmula varía:

-Arzuelín te echo

al ojo derecho,

mírame bien

que a ti te lo echo...

 

Y o se pasan un dedo por el ojo, o señalan con el índice de la mano derecha a la persona a quien traspasan el mal, moviéndolo además con toda prisa.  En el oriente agregan a esta fórmula la coletilla que sigue:

-Mala raya

mala paya,

mal arzolín te caya!

 

LAS AFTAS:

 

Las aftas se llaman "lliras" en la parte occidental.  Y para curar las lliras hay que untar con un poco de manteca nueve trocitos de pan, y hay que coger un perro e ir a un mojón.  Allí, simula el paciente que se arranca las lliras con la mano, las coloca en el mojón, y se las da luego al perro con los nueve pedacitos.  A la vez, dice esta fórmula:

-Lliras che quito,

nel marco las poño;

toma, can,

lliras y pan.

 

LA ICTERICIA:

 

Se marcha la ictericia con el agua, con sólo que el enfermo se coloque un buen número de veces a la orilla de un arroyo.

Mas en los Picos de Europa, se le traspasa este mal a la planta del ajenjo, yendo a verla nueve días, orinando sobre ella y declamando:

-Buenos días, clavel,

que te vengo a visitar,

pa que tú me des tu bien

y yo te deje mi mal!

Y hay que cerrar los ojos y alejarse.  A los nueve días, el "clavel" se seca.

 

EL VENENO DEL AGUA:

 

En los términos de Navia, para quitar la maldad que pudieran tener algunas fuentes, se les echa una miga o "faraguya", a la que se dice así:

- Faraguyina,

vete al fondo,

y si hay veneno

tápalo todo!

 

EL TELO:

 

Cuando un buey se fatiga en demasía por exceso de trabajo o por sobra de calor, se dice que tiene el "telo", al menos en la parte occidental.

Y para curarle el "telo", se apoya la "guiyada" contra el cuello de la res, clavándola en el suelo por la punta.

El telo, de este modo, va a la tierra, que por cierto en latín se decía "tellus".

 

EL ORIZO:

 

A la llaga que el ganado se le forma entre las uñas, se le llama el "orizo" en Occidente.  Cuando lo tiene una res se la conduce al campo, se la aquieta, se traza sobre la hierba una línea que cerque todo el pie, se ahonda en seguida la línea, se desprende del suelo la figura, y se coloca ésta en un "furacu" donde no pueda mojarse.

Allí se seca la tierra, y a la vez, se seca el mal.

 

LAS VERRUGAS:

 

Y se curan las verrugas aplicándoles encima un pedacito de carne que debe enterrarse luego.

Las verrugas se caen o se quitan cuando la carne se pudre.

Puede hacerse la misma operación con una hoja de baldal; la cual se oculta en seguida en un hueco de pared, en el que se tiene hasta que seca; y cuando seca, el mal desaparece.

 

EL "CUXIGU":

 

De las salpicaduras de la arena, dicen que salen granos en el cuerpo.  Los granos son el "cuxigu".  Se le cura echando agua en una taza, cogiendo luego un anillo, haciendo una cruz con el en el agua susodicha, y diciendo de este modo:

- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

Valiéndose del anillo, se echan tres gotas fuera de la taza, la primera por detrás, la segunda por delante, y la tercera por el lado izquierdo...

Después durante tres días, se lava con el agua la erupción.

Esta misma enfermedad se denomina "saltón", si se atribuye a la salpicadura del veneno de los sapos.  Y entonces se cura de otro modo: se cura con una ducha que se toma en un molino, a condición de que el agua que salpique los granos del paciente, sea la misma que salta en el "rodezno".

 

LOS ANIMALES VIVOS:

 

Y o bien porque sean vidas que se ofrecen a cambio de la salud, o porque se les transmita la enfermedad que se sufre, hay quien se vale de animales vivos para remediar sus males.  En los tiempos antañones, este procedimiento fue tenido como de gran eficacia, y el Dr. Mercurialis curaba los efectos del veneno, sobre todo del arsénico, introduciendo al paciente en el cuerpo de un buey o de un caballo acabado de matar.

Para el dolor del costado, dicen los asturianos que se coge una gallina, que se la abre por el vientre, que se la aplica viva sobre el punto.

Un pollo abierto en canal cura la mordedura de culebra, se se le coloca encima.

Y en San Pedro de la Llama, al pie de Ribadesella, hubo un Miguel de Toraño que no podía mover una rodilla a pesar de los pesares. Y le aconsejó un vecino:

- Miguel, mata un carneru, no seas bobu...!

Al cabo se decidió. Fue a San Pedro un vecino de Tereñes, abrió un carnero en canal y le sacó la bolsa del estómago... Toraño metió en éste la rodilla y cuentan que mejoró.

Y acaso con esta práctica se pudiera enlazar la de los huevos acabados de poner que se pasan por los ojos, para que aclaren la vista.

 

EL NUMERO 3:

 

Hay relación esencial entre el número y la cosa.  Y hay además que el repetir un ruego, una fórmula, un ensalmo cierto número de veces, aumenta inmensamente su poder.  Este número de veces es generalmente impar, y ya en tiempos de Roma se contaba que con el número impar se complacía a los dioses.

Y el número impar más célebre era el tres. 

En el arte de los celtas se considera regla general el repetir tres veces un motivo.

Y el tres sin duda es famoso por responder a la idea de los tres mundos antiguos; el del cielo, el de la tierra, el del infierno.

 

LAS RECETAS:

 

Mas la superstición tiene aún recetas para todas las dolencias que se puedan presentar...Así la leche de burra es buena para el catarro, pero sólo a condición de tomarla en ayunas nueve días; los baños de mar son buenos para numerosos males, pero sólo tambien a condición de que se tomen, siete, nueve u once.

Tres sorbos de agua, en ayunas, son la gran cosa para la salud.  Cuando se enferman los ojos, se toman pediluvios nueve días, el primero con una onza de sal, el segundo con dos, el tercero con tres... y así sucesivamente.  Para los ojos úsase asimismo la baba de caracoles, siempre que sea la primera que suelten en una lata y que se la hierva mucho.   También se lavan con agua en la que "se serenan" previamente rabos de cereza negra.  Y para remediar las quemaduras se echa tocino en siete aguas, y con el agua séptima se frotan.

Los excrementos de cerdo remedian las neuralgias y dolores; bebida el agua con el sarro viejo de las chimeneas viejas, remedia las pulmonías; un parche de "merucos" machacados que se coloque en el vientre, acaba con las lombrices; otro parche de "merucos" que se aplique a la garganta, acaba con las anginas; la camisa de culebra sujeta alrededor de la cabeza termina el dolor de muelas; un nabo que se lleve en el bolsillo termina los sabañones... La carne y el caldo de perro acabado de nacer, puesto a cocer en cuanto se le mata, combate el raquitismo de los niños, y al bajar extendido una escalera con la cabeza hacia abajo, acaba la indigestión.   Las bolas de artemisa machacadas metidas en el zapato curan a las mujeres opiladas, aunque se debe cuidar de que no estén en estado, pues les puede costar el malparir; y la primera saliva que se tiene en la boca al despertar, sirve para los males de los ojos, es buena para las llagas, y cura las heridas de la oreja causadas por los pendientes.

El recetario prosigue, aunque no es fácil conocer a veces lo que debe al empirismo y lo que debe a la magia.

Poder de la costumbre, del misterio, de la superstición, de la rutina...! Aun hoy cabe encontrar en todas partes, a lo largo de tiempos y de espacios, las pisadas del hombre primitivo...!

 

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