LOS HECHIZOS

 

La voz latina "factitius" sólo significaba lo "hecho a mano"; los fabricantes de hechizos se llamaban antaño "feiticeros".  Más tarde se llamó "hechizo" todo lo que causaba efecto mágico, y el nombre de hechicero pasó al brujo. 

Así, el hechizo, primitivamente, fue el amuleto, el talismán, la imagen... No todos los dioses buenos se encontraban tan próximos al hombre, que a éste le fuera posible acogerse a su amparo a todas horas.  El sol se alzaba muy lejos, y desaparecía con frecuencia; la luna se elevaba muy allá, y escapaba a los brillos del crepúsculo; la piedra privilegiada jamás se desplazaba de su sitio, y el hombre tenía que ir a muchos sitios... Le era, por consiguiente, necesario llevar los buenos dioses sobre sí, para que no le abandonasen nunca, y aminoró el tamaño de las piedras que guardaban su refugio para colgarlas al cuello, y reprodujo en imágenes cada vez más sencillas y "factibles" todos los dioses lejanos y todos los que de pronto, en cualquier ocasión determinada de peligro para él, pudieran estar lejos de su alcance.

 

EL AMULETO:

Esta palabra "amuletum" aparece en Plinio por primera vez, y se la trae del árabe ( Hamâlet-de hamal = llevar).

El amuleto, pues, "lo que se lleva".  Y se cree de la palabra que llegó a los romanos desde Oriente en los primeros años del imperio, aunque se piensa que el uso llegó de la Caldea o de la India.

Para que sea amuleto alguna cosa, ha de ser inconsciente o impersonal, porque esto la distingue del fetiche, en el que vive un espíritu; y tener propiedades contra el mal, ya que las del talismán son de eficacia más amplia; y ser de calidad maravillosa, a diferencia del remedio simple; y tener un tamaño reducido, ya que es preciso que se lleve encima.

 

EL TALISMAN:

 

Se apuntan diferencias entre el amuleto y el talismán. El es un arma de ataque, y el amuleto un arma de defensa; él tiene la actividad y el amuleto la pasividad; él sirve para toda maravilla y el amuleto únicamente sirve para espantar el peligro... El talismán, "objeto señalado con figuras misteriosas, que ejerce sobre cosas y sucesos una acción determinada, bien en su naturaleza, o bien en su dirección". 

Se saca de la palabra de "telesma", griego = rito religioso; se saca también de "telsam", árabe = figura mágica.

Mas hay una hierba célebre, que se llama en Asturias la del "pico" sin que se sepa el por qué.  Hervida, da un "fervidillo" que remedia la ronquera; machada, suelta un jugo que quita la maldad a las heridas.  El pico-pau es un pájaro; anida en las cavidades de las rocas y troncos, y le cierran la entrada con pedruscos, y coge unas ramitas de esta hierba, las aplica a los pedruscos, y los hace romperse en pedacitos.  

La hierba del pico-pau era, por consiguiente, un talismán, lo mismo que la del sésamo, lo mismo que la del trébol... El trébol de cuatro hojas, en Asturias, da la felicidad y la riqueza. 

Todas las virtudes que posee el talismán, las posee también el amuleto, y fundamentalmente son iguales.  La calidad es la misma; pero la intensidad los diferencia: el amuleto aparta a los espíritus; el talismán los aparta, pero también a veces los atrae.

 

LA CIGUA:

 

Se llama asimismo el "puñesín" al Occidente de Asturias, y suele definirse de este modo:  AMULETO DE AZABACHE, de marfil o de coral, que se les pone a los niños colgado a la garganta o a la muñeca para ahuyentar el "mal gueyu"...

Falta una condición imprescindible: tiene la forma de puño: es una mano cerrada, en la que asoma el pulgar por entre los dedos índice y mayor.  Se la encuentra en muchos sitios, y el gesto que representa también se hace en Asturias con la mano, delante de las gentes sospechosas de que puedan aojar.

El gesto de las figas es característico y está considerado como sucio: representan el sexo femenino, y son hermanas del falo. 

 

FETICHES.


Piedra de la Culebra.
  La piedra se forma al juntar siete culebras que al entremezclarse sueltan baba sobre la cabeza de una de ellas. Al endurecerse esta baba queda formada una piedra que tiene el poder de curar las mordeduras venenosas. Cuando alguien es mordido por una serpiente venenosa se coloca sobre la marca de los colmillos la piedra que queda pegada a la piel, mientras absorbe el veneno. Al soltarse, todo el veneno ha salido del cuerpo y queda en la piedra, que también lo expulsa tras ser bañada en leche. Para crearla hay que vincularle un espíritu de Serpiente.


Piedra del Rayo.  Esta piedra, que suele ser de diorita, serpentina o jaspe, protege al poseedor y a su rebaño de los rayos. Es posible que funcione realmente ya que hasta hoy a ninguno de sus poseedores ha sufrido un rayo, si exceptuamos a Pedro "Verruga" Martínez al que un rayo casi parte por la mitad en las montañas de Quirós. Normalmente se acepta que no consiguió contactar con el espíritu del fetiche, pero los más maliciosos dicen que el fetiche tiene tanto de protección contra los rayos como ocultarse bajo un árbol. Necesita que se le vincule un espíritu de Ocultamiento.


Piedra de la Sangre. Esta bola de jaspe, también llamada "estancasangre" en teoría protege de las hemorragias, pero se  vinculan en ella un espíritu de Protección, le han dado otro uso que es convertir la propia sangre en un fluido de un sabor tan repulsivo que cualquier Sanguijuela que se atreva a probarla deberá tirar Fuerza de Voluntad  para evitar vomitarla en el mismo instante (si no la vomita entrará en su sistema y ya no saldrá).


Piedra del Aguila. Este Fetiche es el más poderoso que se ha conocido, aunque si de verdad funciona, al igual que con el anterior, está en entredicho. En la teoría, este Fetiche provoca que la mujer embarazada tenga un hijo que sea Garou, no un simple Pariente (por supuesto, siempre que la embarazada o la otra parte de la pareja sea un Lupino). La piedra debe usarse en los cuatro últimos meses de la gestación, aunque sobre esto también se ha discutido ya que algunos defienden que ya es tarde porque el feto está formado, pero de todos modos como no se puede demostrar si funciona o no, el debate seguirá.

 

 

 

                                                                                                                                                    Volver