EL CARTUCHO
MORFOLOGÍA DEL CARTUCHO
MacLantarón

Desde 1630 viene evolucionando, y hoy en día la combinación
tan lograda de elementos lo han convertido en una pequeña maravilla
técnica muy difícil de mejorar.
Como vimos cuando
tratamos la evolución sufrida por el cartucho (Escaño Policial Nº42),
este fue evolucionando poco a poco y de este proceso evolutivo, subsisten
hoy en día, principalmente, dos tipos: Los de percusión anular y los
percusión central. Otros, como los Dreyse, Hunt-Jenning,Flobert, Lefaucheux,
etc., no han podido mantener su utilidad y han ido quedando por el camino,
siendo hoy curiosidades de coleccionistas y aficionados.
Podemos decir que con la munición pasa lo mismo que con la ropa. "Nada
sienta mejor que lo confeccionado especialmente para satisfacer una
necesidad específica". Basándose en este pensamiento tan filosófico,
y gracias a esta especialización, subsisten hoy en día las municiones
de percusión anular. Destinadas principalmente al tiro de competición,
solo se fabrican en pequeño calibre. Pero eso sí, cumpliendo todos los
requisitos que desea un tirador de precisión: están dotados de una trayectoria
muy tensa que confiere gran estabilidad y máxima precisión al proyectil,
manifiestan una homogeneidad de resultados conformes con las exigencias
de la competición y, para rematar, unos precios módicos. Con todo lo
dicho, el resultado es lógico. Son los cartuchos más utilizados a nivel
mundial para tiro al blanco e incluso, en algunos países, se les da
utilidad cinegética (EE.UU., se emplea en caza menor y alimañeros).
En lo que se refiere a la munición de percusión central, la abundancia
de conflictos bélicos durante el pasado siglo XX facilitó mucho la aparición
y desarrollo de nuevas municiones. De todos esos desarrollos solo unos
pocos mantienen su utilidad y siguen siendo operativos en nuestros días,
sirva de ejemplo el 9 mm Parabellum (9X19 mm). Fue presentado en 1902
por la factoría alemana DMW, y un siglo después no ha quedado obsoleto,
todo lo contrario, se ha convertido en el cartucho más versátil y operativo
que existe para pistola o subfusil. Otros que parecía haber desaparecido,
como el 9 milímetros Bergmann-Bayaard, más conocido en España como 9
milímetros Largo, comienza a resurgir nuevamente en los Estados Unidos.
Otro campo que ha influido en la evolución del cartucho es el policial,
más de un cartucho se ha diseñado básicamente para responder a las necesidades
policiales, viendo la luz municiones dotadas con proyectiles deformables
que aplican en el momento del impacto un efecto de choque mayor, aumentando
el poder de parada y disminuyendo la capacidad de penetración o el riesgo
de rebote.
Por ultimo, para finalizar esta pequeña introducción, nos vemos en la
necesidad de mencionar a los tiradores deportivos. Sus demandas para
satisfacer las necesidades que se presentan en la practica del tiro
Olímpico, la caza, etc... ha hecho aparecer dentro de la percusión central
una amplia gama de municiones altamente especializadas con las que se
puede hacer frente a todos los casos posibles, tanto sea con municiones
metálicas o semimetálicas.
Con este ultimo tipo de munición podemos forma un subgrupo dentro de
la percusión central, el de los cartuchos semimetálicos, vulgarmente
conocidos como "cartuchos de escopeta".
Aunque las escopetas también se utilizan en operaciones policiales y
militares, y debemos estar atentos a la aparición de diseños específicos
dirigidos a estos campos, es innegable que este tipo de munición semimetálica
esta catalogada en todo el mundo como cartuchería deportiva, siendo
empleada principalmente en actividades cinegéticas. Y tanto en su diseño,
como balísticamente ha ido evolucionando para hacer frente a todas las
situaciones posibles que se den en la practica de este deporte, incluso
prestando una atención muy especial a las restricciones ecológicas.
PARTES DEL CARTUCHO.
Tras esta pequeña
introducción, nos centraremos ahora en el estudio morfológico de la
munición moderna utilizada en las armas ligeras.
A la mayoría de cartuchos actuales, a excepción de los semimetálicos,
los podemos dividir en cuatro partes o componentes:
LA VAINA.
Además de servir como
portadora de la carga de proyección (pólvora), es la parte que reúne
a los demás elementos que componen al cartucho.
La vaina consta de tres partes esenciales: Boca,
Cuerpo y Culote. Cuando las vainas son del tipo abotellado (golleteada)
debemos añadir el Gollete y la Gola.
Dependiendo del material en que están realizadas pueden ser metálicas
y semimetálicas. En el caso de las vainas metálicas estas deben reunir
unas condiciones especiales de tenacidad, maleabilidad y elasticidad,
que las permitan aguantar sin agrietarse las dilataciones que sufren
en el momento del disparo, cuando es necesario que se ajusten a las
paredes de la recámara con el objeto de obturarla herméticamente, y
posteriormente cuando se reduzca la presión de los gases recuperar su
tamaño primitivo. Estas cualidades las cumple a la perfección el latón,
que debe tener, para la admisión en nuestras fábricas (España), una
composición de 72% de cobre y 28% de cinc.
Por el contrario las vainas semimetálicas originalmente estaban compuestas
de un cuerpo cilindrico de cartón; un culote metálico casi siempre de
una aleación de cobre; y un disco de papel enrollado fuertemente que
ajustaba el cilindro de cartón contra el culote impidiendo que ambas
partes se pudieran separar.
Provocado por la evolución en el proceso de fabricación, hoy en día,
casi todos los cartuchos semimetálicos tienen la vaina de plástico de
una sola pieza hecha por comprensión o por extrusión. Estos procedimientos
de fabricación confieren a la vaina una gran resistencia a las grandes
presiones que deben soportar, facilitando que el culote pase a ser de
hierro latonado u otra aleación más barata que el cobre, dado que, al
ser el fondo del cartucho de plástico, material que cede menos que el
papel, los culotes apenas sufren dilatación y no producen fallos de
extracción.
CLASIFICACIÓN DE LAS VAINAS.
Las vainas las podemos
clasificar ateniéndonos a varios criterios, los más importantes son:
a)
Según el material de su constitución:
Metálicas.
Semimetálicas.
Plásticas.
b)
Según el sistema de percusión:
Percusión anular.
Percusión central.
Las vainas de percusión central, dependiendo
de la existencia o no de
yunque en la vaina, pueden ser:
1. Boxer
(sin yunque)
2. Berdan (con yunque)
c)
Según su forma geométrica:

d) Según la forma externa del culote:
1. Pestaña
2. Ranura
3. Reforzada
4. Ranura y pestaña
5. Ranura y pestaña corta
La forma del culote
de la vaina va en función del sistema del extracción del arma, de sí
es necesario que el culote haga de tope evitando que el cartucho se
introduzca en la recámara más de lo debido, y de la potencia de la munición.
LA
CAPSULA INICIADORA.
Cuando
en 1799, Edward C. Howard descubre las pólvoras fulminantes,
que explosionan o se prenden al ser golpeadas, no supo que aplicación
darles. Solo seis años más tarde, el sacerdote escocés
Alexander Forsyth inventa la llave de percusión donde utiliza
la propiedad de las pólvoras fulminantes de inflamarse al choque.
Cuando se ve que la idea funciona, una serie de armeros comienzan a
perfeccionar el sistema hasta que el armero inglés Egess, inventa
el pistón; pero seria Juan Nicolás DREYSE quien, en 1836,
ideara la manera de unir el pistón al cartucho, y diseñara
un sistema de retrocarga que evite el tener que cargar el arma por la
boca de fuego. Posteriormente armeros como Lefaucheux, Flobert, Berdan
y Edward Boxer, irían desarrollando la idea hasta conseguir una
cápsula iniciadora similar a la actual, con una mezcla química
iniciadora compuesta de fulminato de mercurio; mezcla que seria sustituida
por otra de clorato de potasa.
En la segunda década del siglo XX, casi simultáneamente,
la fabrica de municiones alemana R.W.S y la estaunidense Remington,
descubrieron un nuevo tipo de pistón anticorrosivo no mercúrico,
basados en derivados del plomo (estifnatos, estearatos o ácidos
de plomo); solucionando el gran problema de la corrosión que
producían los pistones mercuriales o los posteriores de clorato
de potasa.
La Cápsula Iniciadora (pistón) es la parte del cartucho
donde se aloja la sustancia iniciadora encargada de comenzar la ignición.
Esta especie de bomba diminuta contiene un fulminante (mezcla química
altamente explosiva) que produce una deflagración al ser golpeada.
Esta pequeña explosión provoca una llamarada que comunica
el fuego a la carga de pólvora iniciando una reacción
química que la convierte en gas. Debido a la expansión
de los gases, esta reacción, produce un aumento de volumen que
se traduce en presión que impulsará a la bala.
En los cartuchos de percusión anular la misma vaina hace de cápsula
dado que aloja la sustancia iniciadora en el interior del anillo que
forma el reborde o pestaña del culote de la vaina.
Por el contrario, en los cartuchos de percusión central la cápsula
(pistón) es una parte independiente que se embute en un orificio
practicado en el centro de la base del culote.
En lo referente a la percusión central debemos diferenciar el
tipo de cápsulas empleadas en la munición metálica
de la semimetálica (escopetas).
Las cápsulas iniciadoras empleadas en la munición metálica
son de dos tipos: sistemas Berdan o Boxer.
La cápsula Berdan carece de yunque necesitando que la vaina lo
contenga. Por el contrario la cápsula Boxer, a diferencia de
la anterior, contiene un yunque incorporado.
En lo concerniente a los cartuchos de escopeta, actualmente se emplean
principalmente dos variantes del sistema Boxer. A estos pistones se
les denomina de aparato abierto y de aparato cerrado. La diferencia
radica en que el segundo de ellos el pistón está cerrado.
COMPONENTES
BÁSICOS DEL PISTÓN
La mayoría se componen de las siguientes partes:
-
Pasta
iniciadora.
Consiste en una mezcla explosiva sensible a la percusión,
con compuestos oxidantes, reductores y elementos metálicos,
que producen una detonación y un chorro de fuego cuando
se aplica sobre ella la energía mecánica adecuada.
-
Copela.
Es la parte metálica del pistón que contiene la
pasta iniciadora y en algunos casos el Yunque.
-
Yunque.
Pieza metálica contra la que choca la pasta iniciadora,
cuando impacta el percutor del arma en el centro de la cápsula.
De la exacta ubicación del yunque y de sus dimensiones,
depende en gran parte la sensibilidad del pistón.
LA
POLVORA.
Es el propelente
o carga propulsora del cartucho, cuya misión es impulsar a la
bala, facilitándola el empuje necesario para que esta recorra
su trayectoria.
Antiguamente estaba compuesta por una mezcla intima de salitre, carbón
y azufre. Imposible de fijar exactamente la época de su invención,
ni tan siquiera la de su aparición en los campos de batalla.
Parece ser que es un invento chino que data del siglo VIII de nuestra
Era; la formula más antigua que se conoce data del siglo XIII,
se le atribuye al monje franciscano ingles Roger Bacón, y nos
da las siguientes proporciones: 41% de salitre, 29,5% de carbón
y 29,5% de azufre. Estas proporciones variarían, y en lo que
se refiere a la composición dada para proyección en los
tratados más antiguos es:
10 dracmas de salitre
11/2 dracmasde azufre
2 dracmas de carbón
que equivaldría
a:
74,07% salitre
11,11% azufre
14,81% carbón
Sobre este tema
podemos llenar páginas y más paginas, pero dejaremos las
historias y leyendas sobre la invención de la pólvora
negra para otra ocasión, y nos centraremos un poco en las pólvoras
modernas.
En un principio los maestros artesanos fabricaban la pólvora
basándose en formulas empíricas, pero con la creación
del Service de Poudres et Salpétres, por Napoleón, la
fabricación de la pólvora se perfecciona y se comienza
a obtener productos normalizados. Pero en 1884, Paul Vielle
descubre que la nitrocelulosa podía disolverse en éter
o alcohol, amasándola y laminándola para darle la forma
adecuada. Nacían las pólvoras de nitrocelulosa,
de base simple o coloidales (pólvoras sin humo). Estas
poseen tres veces más potencia que la pólvora negra y,
por sí fuera poco, combustionan dando lugar a productos enteramente
gaseosos, casi sin emisión de humo.
A finales del siglo XIX, además de la pólvora B de Vielle,
en Europa se fabricarían otras de base simple como la “pólvora
rusa de pirocolodión”. Poco después Alfred
Nóbel consigue gelatinizar la nitrocelulosa mediante
nitroglicerina, en vez de disolvente; la balistita entra en escena y
con ella las pólvoras de doble base. La pólvora
negra que durante casi seiscientos años había dominado
los campos de batalla, poco a poco quedaría relegada a escasas
aplicaciones.
A diferencia de la pólvora negra, a la que podemos definir como
una mezcla explosiva cuyos componentes son inertes, con el descubrimiento
y posterior desarrollo de las pólvoras nitrocelulosas de base
simple o coloidales, de las de doble base, o de las compuestas, es más
correcto cambiar la definición por la de "explosivo propulsor
en el que la reacción química exotérmica se propaga
a velocidades relativamente reducidas: 0,01 a 2 metros por segundo"
(los explosivos detonadores dinamita, trilita, etc., lo hacen entre
2.000 a 9.000 metros por segundo.)
CLASIFICACIÓN
DE LA PÓLVORA
A la hora de clasificar la pólvora, nos basaremos en su composición
o en la velocidad de deflagración.
Inicialmente, y basándonos en su composición, tenemos
que hacer dos grupos:
Pólvoras
ordinarias.
Pólvoras sin humo.
Dentro del primer
grupo las más importantes son: la pólvora negra y la pólvora
parda.
El segundo esta compuesto por: las pólvoras de nitrocelulosa
(de base simple o coloidales), y las pólvoras de doble base (formadas
por nitrocelulosa, nitroglicerina y correctores).
También se suele clasificar la pólvora atendiendo a su
velocidad de deflagración, y en este caso serán: progresivas,
regresivas y de emisión constante. Esta diferencia en la emisión
de gases se puede conseguir variando la forma geométrica de los
granos o, también variando la composición de la pólvora.
Cuando las pólvoras están compuestas por granos planos
o huecos, se consume por capas paralelas lo que permite una velocidad
de quemado progresiva. En el caso de las pólvoras regresivas
los granos son macizos, la superficie exterior es relativamente reducida,
y la emisión de gases, según avanza la ignición
al interior, va disminuyendo.
EL
TACO.
“La
misión del taco es múltiple: por un lado, aprovecha al
máximo los gases producidos en la combustión de la pólvora
gracias un perfecto sellado interno del cartucho en el momento del disparo
y, por otro, contiene y protege a los perdigones en su trayecto por
el interior del cañón evitando que se deformen por rozamiento
con las paredes. Además, gracias a la flexión del pilar
de unión de las dos cazoletas del taco, suaviza el retroceso
del arma al amortiguar el impacto inicial que se produce en el momento
del disparo.”
A la hora de mencionar
los componentes de los cartuchos semimetálicos, más popularmente
denominados cartuchos de escopeta, muchos olvidan uno de los elementos
esenciales, el "Taco".
Sin olvidar la importancia de balas, perdigones, pólvora y vainas,
el taco es fundamental en la consecución de la regularidad balística,
en presiones y velocidades. La calidad de un cartucho depende en gran
manera de la de su taco. Cuanto mejor sea el taco mejor rendimiento
obtendremos del cartucho, y mejor garantizaremos un funcionamiento optimo
de este tipo de munición, sobre todo, cuando va cargada con granalla
metálica (perdigones o postas).
La misión del taco es múltiple: por un lado el taco sella
la cámara de gas manteniendo los gases fuera del haz de perdigones,
evitando las dispersiones que ocasionaría la perturbación
del haz por los gases y, por otro, protege a los perdigones impidiendo
que se deformen en el momento de la deflagración de la pólvora
y durante todo el recorrido por el cañón.
Inicialmente los tacos eran de fieltro, corcho o papel prensado, pero
desde que la FN (Fabrique Nationale Herstal S.A.) inventó el
taco plástico de doble cubeta (Shot Wrapper)
empleándolo en su cartucho “Legia” la mayoría
de los cartuchos montan tacos plásticos.
Con
el taco plástico de doble cubeta la FN solucionaban los fallos
que producían en muchas ocasiones los tacos de fieltro, que al
quedarse cruzados permitían que los gases desordenaran el haz
y llegaran incluso a fundir y pegar los perdigones entre sí.
Otra de las mejoras conseguidas fue que al obturar con mayor perfección
la cámara de gas se aprovecha más la presión de
la pólvora, lo que permite reducir la carga. Esta reducción
de carga sumada a la progresividad del amortiguador del taco que suaviza
el impacto inicial que se produce en el momento del disparo, hace que
el retroceso del arma resulte muchos menos perceptible.
Por
otra parte, gracias este tipo de taco se evita en gran manera que los
cañones de las escopetas se emplomen. Durante su recorrido por
el cañón, al ir los perdigones en la cubeta, no tocan
las paredes del ánima, consiguiendo suprimir los residuos de
plomo que a causa del rozamiento se depositaban en las paredes del cañón.
Hoy en día aunque se siguen produciendo tacos de corcho, fibra
o incluso papel, como el célebre taco “Cup Wad” elaborado
por la casa Winchester, la mayoría se fabrican por inyección
de polietileno de baja densidad utilizando la última tecnología
en moldes de inyección, lo que garantiza un producto de alta
calidad y regularidad.
El fabricante personaliza el diseño de cada modelo de taco para
garantizar un resultado optimo del cartucho y conseguir distintos efectos
en el momento que se realiza el disparo; sirva de ejemplo la misión
dispersante que tienen algunos tacos que mediante un separador situado
en la cubeta superior, entre la carga de perdigones, facilita la dispersión
del haz de plomos en el momento de salir del cañón. Esto
permite un haz más amplio y una distribución optima de
los perdigones a muy corta distancia, adaptando el cartucho para el
tiro cercano; sirva de ejemplo el taco superdispersante patentado por
Cartuchos Saga S.A. En otras ocasiones el cartucho va dotado de un taco
graso, completamente biodegradable con una tapa de cartón que
garantiza la hermeticidad necesaria para los gases y especialmente diseñado
para producir el menor el impacto medioambiental, atendiendo a las restricciones
ecológicas que existen en algunos países.
En definitiva, el rasgo que ha marcado la evolución y el diseño
del taco ha sido el adaptar el cartucho a la variedad, diversidad y
diferentes supuestos de utilización ya sean militares, policiales
o deportivos. Consiguiendo una regularidad máxima de presión,
velocidad, y cualidades balísticas uniformes en todas las condiciones
en las que se efectúa el disparo.
LA
BALA

Como norma general,
a los proyectiles disparados por las armas de fuego portátiles
se les denomina balas. La mayoría de las veces suelen ser metálicas
y pesadas, aunque en algunas ocasiones muy especificas son de madera
o plástico, y a excepción de las esféricas que
son completamente simétricas respecto a su centro, a las demás
las podemos dividir para su estudio en las siguientes partes: punta,
cuerpo y culote.
En
lo referente a los cartuchos semimetálicos de escopeta, debemos
mencionar que, cuando el diámetro de la bala esférica
se sitúa entre 9,14 mm y 6,1 mm se la denomina posta.
Cuando el diámetro es inferior a 5 milímetros pasa a denominarse
perdigón.
Retomando el concepto general, podemos decir que la bala es la parte
principal del cartucho y su función es fundamental en el éxito
del disparo. Gracias al impulso que le facilita la pólvora recorre
la trayectoria hasta el blanco y le cede la energía residual,
desarrollando toda la balística exterior y de efectos.
Las primeras balas eran de plomo y tenían forma esférica.
Su utilización predominó durante cinco siglos, hasta ya
muy entrado el siglo XIX, cuando con la aparición de las armas
de anima rallada, Devigne diseña en 1826 una bala cilindro-cónica
con un hueco en la base. Poco después vendría la bala
cilindro-ojival diseñada por Thouvenin, la bala Minié,
la Dreyse, la Lorenz. Poco a poco las balas con forma esférica
quedarían relegadas a los cartuchos de caza.
La aparición de la retrocarga implantó el cartucho metálico
y con el se generalizaría la bala cilindro-ojival. En estos primeros
cartuchos las balas eran de plomo con una aleación de estaño
o antimonio. Pero cuando las balas, gracias al empuje producido por
las pólvoras nitrocelulosas, comenzaron a sobrepasar los 450
m/s de velocidad inicial no tomaban bien las estrías y los cañones
se emplomaban a causa de la tremenda fricción. La solución
a este problema fue dotar a la bala de plomo de una "camisa metálica".
En estas primeras balas con envuelta metálica y alma de plomo
(blindadas), la envuelta se fabricaba con cuproníquel, solventando
en principio el problema, pero cuando las velocidades alcanzadas superaron
los 700 m/s de Vo, la camisa de cuproníquel se fundía,
lo que ocasionaba en el ánima del cañón un residuo
que solo se podía quitar a base de amoniaco y baqueta; este inconveniente
se solucionaría gracias a la denominada envuelta de "Metal
dorado" (aleación de cobre, cinc y una pequeña cantidad
de estaño). Posteriormente aparecen las envueltas denominadas
de "Trío-metal" que se obtienen combinado una fina
lamina de acero destemplado entre dos finísimas laminas de metal
dorado.
La tecnología de las balas está en continua evolución.
Desde la aparición de la bala esférica y tras más
de 800 años de lento desarrollo, escalonados con algún
periodo de rápida evolución, ha sido a partir de 1990
cuando los progresos en la metalurgia y los modernos procesos de fabricación
nos han llevado a un avance vertiginoso en el diseño y la efectividad
de las balas. Actualmente tenemos proyectiles, compuestos de 8 metales,
que dependiendo de la dureza del blanco se comportan de una manera u
otra. Siendo capaces de traspasar un chaleco antibalas o una placa de
acero; o por el contrario, cuando el objetivo a batir es blando, la
bala se expande 360º dentro del blanco cediéndole toda su
energía y no traspasándolo.
CLASIFICACIÓN
DE LAS BALAS
A la hora de clasificar las balas nos encontramos con infinidad de posibilidades.
Si atendemos a los elementos que contienen estas pueden ser de un elemento,
de dos elementos y de varios elementos. Si nos fijamos en los efectos
que producen serán trazadoras, incendiarias, explosivas, perforantes,
etc. Según la silueta de su cuerpo serán lisas, ranuradas,
moleteadas y entalladas. Atendiendo a su forma geométrica pueden
ser esféricas, cilíndricas, ojivales, y sus variantes
mixtas como cilindro-cónicas, cilindro-ojival, etc.
Como vemos ha quedado claro que podemos seguir con infinidad de clasificaciones,
por lo tanto vamos a centrarnos solo en las más significativas.
Atendiendo
a su forma
La forma, el perfil de la ojiva y la composición de la bala depende
del uso que se le dé a la misma. Por ejemplo: las agudas están
diseñadas para que pierdan velocidad más despacio y tengan
más alcance y más capacidad de penetración. Al
contrario, las balas de punta redondeada suelen ser más efectivas
a corta distancia y ceden más energía en le momento del
impacto penetrando menos que las picudas.
Dentro de esta primera clasificación, y atendiendo a formas y
perfiles, realizaremos cuatro subgrupos:
1º
Fijándonos en su forma geométrica podemos decir que la
bala es:

Esférica (A)
Cilíndrica (B)
Ojival (C)
Cilindro-cónica (D)
Cilindro-ojival (E)
Aerodinámica (F)
2º Observando la forma de su base, la bala, puede ser:

Hueca o perforada (G)
Tronco cónica (H)
Cóncava (I)
Plana (J)
Talonada (K)
En la actualidad, poco más allá de la munición
anular del calibre .22 monta balas talonadas.
3º
Según la forma de la punta diremos que es:
Roma (L)
Plana (M)
Hueca (N)
Aguda (Ñ)
4º Atendiendo a la silueta de su cuerpo:
Moleteada (O)
Ranurada (P)
Entallada (Q)
Lisa (R)
Atendiendo
a su formación o composición
Aquí diferenciaremos entre las compuestas de un solo elemento
y las de varios elementos.
Las de un solo elemento dependiendo de su composición y dejando
a un lado si son de madera, platico o metal, las clasificaremos como
macizas o huecas.
En el caso estar formadas por varios elementos, realizaremos la clasificación
centrándonos en la naturaleza de su envuelta, siendo de latón,
cobre, cuproníquel, acero latonado, teflón, etc.
En esta clasificación de varios elementos debemos incluir la
nueva bala desarrollada por el ejercito de los EE.UU., la denominada
"Bala Verde". En este tipo de proyectil, atendiendo al daño
que produce el plomo al medio ambiente, se ha sustituido el núcleo
de plomo por otro de tungsteno nailon.
Atendiendo a los efectos que producen
Además de las balas ordinarias en este grupo incluiremos aquellas
balas cuyo comportamiento, balísticamente hablando, difiere del
normal de los proyectiles ordinarios.
Expansivas
Con la intención de obtener mayores daños, la bala se
deforma expandiéndose dentro del blanco y cediéndole toda
su energía. Una de las primeras balas expansivas fue la diseñada
y patentada en 1897 en el arsenal Dum-Dum, en las afueras de la ciudad
India de Calcuta.
Esta munición fue prohibida por el convenio Internacional de
la Haya, quedando relegada para usos cinegéticos.
Actualmente, son ejemplo de balas expansivas las conocidas como de punta
hueca.
Frangibles
Se fragmentan al impactar en una superficie dura evitando rebotes, o
traspasar el blanco. Están compuestas por una mezcal de cobre
y estaño, combinados por alta presión o una sustancia
aglomerante como el nylon y el estaño.
Perforantes

Balas blindadas de núcleo duro perforante.
La misión de este tipo de balas es poder atravesar los blindajes
ligeros. Los alemanes, durante la Primera Guerra Mundial, para traspasar
el blindaje de los primeros carros de combate idearon este tipo de proyectil.
Compuesta de un núcleo de acero rodeado de una envuelta de plomo
que está a su vez rodeada de una camisa o blindaje convencional.
En el momento del impacto se desprenden las envueltas y el núcleo
de acero continua la trayectoria perforando el blindaje. Ejemplo de
este tipo de balas son la bala Roth y la Krupp. Posteriormente se perfecciona
este tipo de munición reforzando el núcleo con una aleación
de Níquel -Cadmio.
Trazadoras
Su función principal es la de marcar la trayectoria mediante
una estela luminosa o de humo, y así poder corregir el tiro.
Las primeras balas trazadoras se fabricaron pegando a la base de la
bala una pastilla de magnesio y fosfato. En la actualidad exteriormente
las podemos distinguir dado que su ojiva va pintada de color verde o
rojo, dependiendo del país de origen. Otra característica
es que la longitud de estas balas, suele ser mayor de lo normal debido
a que necesitan contener en su interior un espacio donde alojar la carga
trazadora (generalmente fósforo).
Comúnmente en las ametralladoras una de cada cinco balas es trazadora.
Incendiarias
Balas que contienen una mezcla química que se inflama al contacto
con el aire o por impacto.
La misión de este tipo de bala es producir incendios en el lugar
donde impactan. La carga incendiaria, habitualmente fósforo blanco,
va colocada en el interior de la ojiva. En el momento del impacto se
rompe la camisa de la bala, inflamándose el fósforo al
entrar en contacto con el aire. Para su diferenciación la ojiva
va pintada de azul o naranja
Explosivas
Balas que contienen una carga que explota por impacto.
La utilización de balas explosivas es muy antigua. Básicamente
su misión es la de detonar al impactar en el blanco. En un principio
la sustancia explosiva era una mezcla de fulminato de mercurio y clorato
potásico. Esta carga detona a causa de la presión que
sufre la bala en el momento del impacto.
Publicado en Escaño Policial Asturias (nº1 Diciembre 2003)
EscañoPolicial
(nº48 Marzo 2005)
Escaño Policial (nº49 Julio 2005)
Escaño
Policial (nº50 Noviembre 2005)
MacLantarón © copyright Diciembre 2003 .
Todos los Derechos Reservados.®
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