Rosario de Acuña y Villanueva Madrid, 1850- Gijón, 1923 |
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| En 1851
tiene lugar la firma del Concordato entre Su Santidad el
Sumo Pontífice Pío IX y Su Majestad Católica Doña
Isabel II Reina de las Españas, por el cual el nuevo
Estado, que los liberales habían instituido en nombre de
la Libertad, no solo va a asumir que la religión
católica apostólica romana sea «la única de la
Nación española», sino que también concede a las
autoridades eclesiásticas el control de la ortodoxia
ideológica, teniendo los obispos y demás prelados
libertad tanto para «velar sobre la pureza de la
doctrina de la fe, y de las costumbres, y sobre la
educación religiosa de la juventud en el ejercicio de
este cargo, aun en las escuelas públicas», como para
luchar contra la malignidad de los hombres «que intenten
pervertir los ánimos de los fieles y corromper sus
costumbres, o cuando hubiere de impedirse la publicación,
introducción o circulación de libros malos y nocivos».
Evidentemente, no todos los españoles podían sentirse
cómodos en aquella situación. Rosario de Acuña y Villanueva se va a convertir en una de las figuras más controvertidas de la España del Concordato en virtud del protagonismo que asumirá como dramaturga, masona, feminista, montañera, poeta, regeneracionista, librepensadora, avicultora, articulista, exiliada, iberista, puritana, filo-socialista, autodidacta, deísta, republicana, melómana En suma, un portento de mujer que a nadie dejaba indiferente: hubo quien la convirtió en la Flora Tristán española («en la vanguardia de la lucha social y en la línea de la unidad de los trabajadores») y quien, por el contrario, la calificó públicamente de «harpía laica», «hiena de putrefacciones» o «trapera de inmundicias». |
Para saber más: Rosario de Acuña en Asturias --- Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato ---- Rosario de Acuña - Comentarios |
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