MANU
MEDIAVILLA/MADRID
En
pleno avance de la
sociedad del ocio,
éste no puede quedar
al margen de la
«normalización de la
vida cotidiana» que
reivindican las
personas con
discapacidad, cuyas
organizaciones
rechazan posibles
'guetos turísticos'
y denuncian que «la
normativa de
accesibilidad es la
más incumplida». La
pasión viajera del
colectivo está
demostrada (al 84%
le gusta hacer
turismo, y el 59% lo
realizó en el último
año), pero falta
derribar las
barreras externas,
tanto físicas como
profesionales: el
72% se queja de que
el personal que le
atiende conoce poco
(42%) o nada (30%)
sus necesidades
específicas.
Los datos proceden
de un estudio
publicado hace medio
año por la
Plataforma
Representativa
Estatal de
Discapacitados
Físicos (Predif),
que identifica
también barreras
económicas e
internas. En el
primer caso, domina
la percepción (61%,
que aumenta con el
grado de minusvalía)
de que «su
discapacidad supone
un gasto
extraordinario» a la
hora de viajar; de
hecho, su desembolso
supera los 82 euros
diarios, muy por
encima de los 46
euros del turista
medio español.
En cuanto a las
inseguridades más
íntimas, tienen
mucho que ver con
las dificultades del
entorno, empezando
por el traslado, que
plantea «grandes
problemas» al 55%;
el porcentaje crece
conforme la
movilidad es más
reducida.
Calidad engañosa
Para las personas
con discapacidad,
los escenarios de
ocio siguen plagados
de asignaturas
pendientes. Pilar
Soret, directora del
área de turismo de
Predif, señala que
incluso los hoteles
de cuatro estrellas
de Madrid y
Barcelona dejan
bastante que desear:
«muchas habitaciones
adaptadas lo son
sólo parcialmente, y
el 45% no cumple
nada, así que la
realidad general es
peor».
La situación no es
mejor en el ámbito
gastronómico, donde
la oferta de
restaurantes
plenamente
accesibles puede
contarse en la
capital con los
dedos de la mano.
También falta mucho
camino por recorrer
en el capítulo
cultural, aunque
empiezan a notarse
progresos en museos
y espectáculos, y en
el deportivo, donde
la tarea adquiere
visos de urgencia en
la hipótesis de un
Madrid 2012 con sus
correspondientes
Juegos Paralímpicos.
Convencida de que la
solución pasa por
«insistir, pero con
acciones positivas»,
Soret cita los
esfuerzos
coordinados para
sensibilizar al
sector del ocio:
seminarios de
formación para
personal de
hostelería,
convenios con
entidades públicas y
privadas,
participación en
grupos de trabajo
sobre calidad
turística.
Este apartado es uno
de los que más
preocupa, ya que
«los sellos de
calidad no
contemplan la
accesibilidad» y
pueden dar una
impresión engañosa
al usuario
discapacitado que
acude a un
alojamiento con esa
marca y «no puede
entrar con su silla
de ruedas por una
puerta demasiado
estrecha. ¿Cómo se
va a fiar?»
Diseñar para todos
La responsable de
ocio y turismo de
Predif aboga por
«diseñar bien y para
todos desde el
principio», aunque
reconoce que «lo
tenemos complicado»,
porque «se habla
más, pero se siguen
haciendo
barbaridades».
En la lista de
incumplidores de la
normativa de
accesibilidad no
faltan las
Administraciones,
aunque algunas se
están mostrando «más
exigentes» (País
Vasco, Cataluña,
Comunidad
Valenciana,
Navarra), y otras,
como Canarias con su
'Guía de turismo sin
barreras', están
«trabajando mucho»
para divulgar su
oferta de ocio para
discapacitados.
Todavía «los
establecimientos
adaptados tienen
dificultades para
llegar al usuario»,
cuyas principales
fuentes de
información siguen
siendo sus
familiares, amigos y
asociaciones. La
plataforma seguirá
trabajando para la
normalización de los
discapacitados.