Reproducimos un artículo que se escribió en la Revista Diafonía sobre Manuel Maquieira y el Proyecto Puente Belice.

El título del artículo es “Colegio, maras y Puente”:

 

<< Después de casi siete años viviendo con ellos, compartiendo sus penalidades y cargando insensatamente las cruces de casi todos, loco de amor y roto por el sufrimiento, Manolo y sus hijos e hijas, todos, deciden dar un salto al vacío y empezar a modelar una alternativa que no fuera la mara, la desesperanza, la violencia, la autoexclusión. Es una alternativa de dignidad, de autoestima, de sentirse querido y querer a los demás... Los jóvenes se encariñan con Manolo y él ya “tiene rato” de pensar sólo en sus hijos e hijas. Es un proyecto de trabajo, de estudio, de participación activa en la conducción del colegio, en la búsqueda de trabajo para los nuevos y los antiguos... ¿Y todo esto por qué?. Porque ahora ya no son los jóvenes del Puente Belice sino el montón de “hijos e hijas que se sienten queridos y quieren a los demás”, que viven en los “barrancos” de Guatemala con dignidad y no están dispuestos a seguir en la autoexclusión y la deshumanización a que la sociedad los ha condenado y en la que ellos quisieron autocastigarse. Ahora ya se quieren y se sienten dignos. Pero ya van dejando de ser “hijos” para ser adultos...

 

Se inicia un proyecto educativo y laboral, colegio Puente Belice, estableciendo redes de colaboración entre el Norte y el Sur: entre Seronda, el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno de Asturias y el Colegio Puente Belice. Se establecen redes Sur-Sur: entre el Colegio y empresarios de Guatemala, colegios y universidades de los jesuitas más dedicados a las clases medias altas, institutos de investigación (AVANCSO), programas educativos populares IGER (Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica) y Fe y Alegría. Se establecen redes con otras barriadas marginales de la capital y el colegio que tenía 70 alumnos del Puente Belice, ahora tiene 145 porque más de la mitad son de la zona 18 de la capital, que viven en condiciones peores, si cabe, que los del Puente Belice en la zona 6 de la capital. La familia de Manolo ha aumentado de número. Pero ahora ya no se trata de sólo una familia (padres e hijos), sino de una gran responsabilidad y un gran reto. Los jóvenes del colegio saben que tienen que hacer posible que esta oportunidad no sea sólo para ellos, sino para los que vienen detrás. Por eso son co-responsables en el funcionamiento del colegio, del trabajo en las maquilas, en pequeños talleres mecánicos, en la PEPSI, en la tiendita del colegio que da trabajo a dos de ellos, en la secretaría del proyecto que la llevan dos jóvenes del Puente Belice, etc. Ahora ya son responsables, ya son adultos, ya saben que el proyecto no es sólo para ellos y que ya no podrán ser “los hijos de Manolo” por mucho tiempo más.

 

Los que vienen detrás tal vez ya no conocerán a Manolo, pero tienen que entusiasmarlos tanto como él logró hacerlo con ellos. Además, Manolo les ha puesto los medios, los contactos, el equipo educativo (maestros, psicólogas, voluntarios...), las ganas de la autogestión y la alternativa posible a tanta deshumanización, desesperanza y muerte. Esto es una amenaza para el poder de la mara y por eso ataca al proyecto y a sus gentes. Es un escándalo para el sistema educativo, que según datos de la Ministra excluye al 99% pues sólo un 1% de los niños y niñas que comienzan la primaria terminan la secundaria. El sistema está tratando de asumirlos porque tiene mucho miedo de la violencia de las maras, pero mientras los jóvenes marginales se mataban entre ellos no les preocupaba. Por eso les ofrecen trabajos, les apoyan para conseguir un nuevo local para el colegio después del asesinato del joven el 6 de julio. Y las señoras de la alta sociedad se enternecen con las palabras de Manolo en un programa de televisión y le mandan “ayuda caritativa”, pues él ha relatado toda la crueldad de una realidad deshumanizada y violenta, pero donde se encuentra la ternura y el cariño en los jóvenes a pesar del dolor.

 

Todo este apoyo hay que aprovecharlo para sacar adelante a estos jóvenes y, sobre todo, para construir alternativa educativo-laboral en la sociedad excluyente y opresora en la que vivimos los del Norte y los del Sur. Con dignidad y brillantez se está sacando este programa, pero hay que seguir denunciando a la sociedad que crea estas realidades, incidiendo para que los gobiernos se hagan cargo de esta realidad y no sólo con represión y luchando para replicar estas alternativas de educación, trabajo y dignidad.”>>

 


 
Nos dejan dos personalidades insustituibles de nuestra labor en Latinoamérica 16/10/2006
 

http://www.entreculturas.org/noticias/manuel_maquieira_rendueles