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Submarino
C-3 |
Autor:
Daniel Prieto.
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INTRODUCCIÓN:
El
C-3, se ha convertido, sin ninguna duda, en el submarino más famoso de
todos cuantos han prestado su servicio en el Arma Submarina Española. Las
circunstancias en que se produjo su hundimiento, la localización del
pecio, así como la idea de su reflotamiento han contribuido a esta
“fama”.
A
diferencia de lo que sucede con las otras unidades, encontrar información
sobre el C-3 es relativamente sencillo. En Internet encontraremos
abundantes artículos que abordan principalmente la polémica de su
reflotamiento, así mismo, han aparecido numerosas referencias a este navío
en diversas publicaciones dedicadas a la historia militar (estas con más
rigor que las anteriores), e incluso la televisión se ha hecho eco de
esta parte de nuestra historia, emitiendo algún que otro “documental”
o “programa”.
Todo
este despliegue de medios (al que no estamos acostumbrados), hace
despertar más interés en la trágica historia de este submarino. Sin
embargo, la sección “Mapa de hundimientos” en la que se engloba este
modesto artículo, no tiene la intención, ni su autor la capacidad, de
realizar un estudio completo de la “vida y muerte” de esta nave. Ojalá
pronto contemos en nuestras bibliotecas con un volumen dedicado
exclusivamente a esta unidad y esperemos que sea un compatriota el que lo
firme.
En
Websubmarinos nos conformaremos con este pequeño resumen, en el que
trataremos de ordenar las fechas y acontecimientos importantes en su hoja
de servicios.
Esperamos
que sea de vuestro agrado.
FECHAS:
Con
la puesta de su quilla el día 5 de mayo de 1924, comienza la historia de
nuestro protagonista. Concluidos los trabajos, fue botado por la S.E de
C.N el día 20 de febrero de 1929 y tras las necesarias pruebas fue
entregado a la Armada el 4 de mayo del mismo año.
Los
primeros años de su servicio los pasaría participando, como hechos más
significativos, en las maniobras con la flota, además de realizar las
labores de anfitrión para las pruebas de un invento español. El
“Ascensor Submarino” del capitán de corbeta don Arturo Génova
Torruella. Esta cápsula era capaz de llevar en su interior a una persona
desde el submarino averiado a la superficie y repetir el viaje hasta poner
a salvo a toda la tripulación. Las pruebas realizadas con la “Boya Génova”
en el C-3 fueron satisfactorias y su artilugio fue instalado en toda la
serie C. Corría el año 1931, era esta, una época de bonanza para el
Arma Submarina, alcanzando las 16 unidades, record nunca igualado en España. |
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Foto
Archivo Diego Quevedo Carmona. |
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En
1934 realiza una travesía en compañía de su gemelo C-6, que durante 50
días le llevaría a recalar en numerosos puertos extranjeros. Al año
siguiente, la serie C al completo, realizó otra gran travesía, esta vez
de casi dos meses de duración, recalando en puertos europeos y africanos.
GUERRA
CIVIL:
Al
estallar el conflicto, el C-3 se encontraba en Cartagena, base en la que
estaba destinado. La orden de zarpar llegó el 18 de julio y lo izo en
compañía de C-1 C-4 C-6 y B-6. El C-3 estaba comandado por el capitán
de corbeta Salas Pinto, el segundo comandante era el T.N. Viniegra González
y como oficiales, estaban el A.N. Jáudenes Junco y el del mismo empleo A.
Arbona Pastor que procedía del B-5.
La
noche en que se recibió la orden del Ministro de Marina Giral, el
comandante Pinto se encontraba en Madrid, por lo que el 2º se hizo cargo
del submarino.
Tras
el ya conocido “fracaso” de la operación y con los confusos momentos
iniciales, a la llegada de los submarinos al puerto de Málaga, el día
20, los oficiales son detenidos y encarcelados. Del C-3 son detenidos su
comandante y su segundo. Apoyado por la tripulación, queda al mando el
A.N. Antonio Arbona Pastor cuyo cargo es ratificado por el nuevo jefe de
la flotilla Ramírez Togores y por el Ministro de Marina al día
siguiente. Con su nuevo comandante el C-3 continuará con sus patrullas
por el Estrecho. En una de estas misiones, recibe la orden de escoltar al
petrolero Ophir hasta Tánger, donde varias unidades necesitan petrolear.
El 29 de julio, cerca de Ceuta, soporta el ataque de la aviación
nacionalista. Con su ametralladora repele a duras penas el ataque hasta
que consigue hacer inmersión y pone rumbo a Málaga, donde llega con sus
baterías agotadas y precisa de remolque para alcanzar el puerto. Tras
esta incursión en la zona de los sublevados (única de la flotilla de
submarinos hasta el paso del “convoy de la victoria”) y una vez en Málaga
recibe del C-4 toda la munición antiaérea y torpedos, así como
repuestos. Era el día 1 de agosto. Desde allí pone rumbo a Cartagena al
objeto de realizar las reparaciones tras el ataque.
AL
NORTE:
El
15 de agosto recibe la orden de ir al Norte para aliviar la difícil
situación en la que se encuentra la zona. Junto a él partirá el C-6. En
el trayecto el submarino sufre una avería que le hace regresar a
Cartagena. Es reparado y el día 23 ya está de nuevo en Málaga, aunque
no parte junto a sus compañeros C-1 C-2 y C-5 que esa misma noche salen
rumbo al norte, si lo hace dos días después. |
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Foto
Archivo Diego Quevedo Carmona. |
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Una
vez en el Cantábrico y tras recalar en Bilbao, realiza varias patrullas
sin resultado. El 2 de octubre recibe orden de dirigirse a Tánger y después
a Cartagena. En este punto, incluimos el testimonio del hijo de Pepe
Sastre (miembro de la tripulación) a quien su padre le contó como habían
sufrido un intento de hundimiento por buques nacionales que parecían
conocer su posición exacta, concretamente menciona al crucero Cervera. El
paso del Estrecho, ahora dominado por los cruceros nacionales supone un
alto riesgo, aún así alcanza Cartagena. Con una importante avería
(perdida de un motor diesel) se hace a la mar el día 10 de diciembre con
destino a Málaga. Realiza una escala en Almería para desembarcar algunas
piezas y continua viaje. El 11 llega a Málaga donde se le ordena que
permanezca fuera del puerto, a la mañana siguiente continua en los
alrededores del puerto patrullando la zona. A continuación los hechos
conocidos por todos......
Cuando
se encontraba navegando en superficie “en
pleno día” pues eran las 14 horas, yendo de un lado a otro,
pasada la hora de la comida un marinero tiraba los desperdicios por la
borda, alegremente, como si se tratase de tiempos de paz, Arbona llevaba
al C-3 en superficie acompañado en el puente por el capitán de la Marina
Mercante Agustín García, que hacía las veces de segundo comandante.
Trascurridos ya casi 5 meses de guerra y lamentando pérdidas entre las
filas del Arma Submarina (pues ya habían caído el B-5 y B-6), Arbona
adopta esta postura descuidada, que pagaría muy caro.
En
las inmediaciones se encontraba el U-34, un bisoño submarino de la también
bisoña Kriegsmarine, que formaba parte de la operación Ursula.
OPERACIÓN
URSULA:
La
participación de potencias extranjeras en la Guerra Civil es de sobra
conocida por todos. La ayuda soviética y francesa del lado republicano y
la intervención italiana y alemana del lado nacional, fueron factores a
tener muy en cuenta en la comprensión de este trágico episodio de
nuestra historia. Como parte de estas “ayudas” y dentro del campo de
los submarinos, destacamos el envío por parte de la URSS de oficiales
para los submarinos españoles (todos en manos republicanas) y la
intervención de los submarinos legionarios
por parte italiana.
Por
parte alemana, es conocida la participación de la Luftwaffe desde el
inicio de la contienda, cuando sirvió de puente aéreo para las tropas
del norte de África. Posteriormente, esta participación se vería
aumentada con el envío de la famosa Legión Cóndor. Menos conocida, sin
embargo, es la participación de los submarinos alemanes. A medida que la
implicación internacional aumentaba, Alemania incrementaba a su vez la
ayuda al bando nacional. Así el 20 de noviembre de 1936, el Konteradmiral
Günter Grusse decide enviar dos de sus nuevos submarinos tipo VII. En una
misión bajo el nombre de “Ejercicio de entrenamiento Ursula” (nombre
de la hija de Dönitz.) |
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Foto
Type VII U-Boats. Robert C. Stern. |
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Los
submarinos escogidos fueron el U-33 (nombre clave Tritón. Puesto en
servicio el 25 de julio) y el U-34 (nombre en clave Poseidón, Puesto en
servicio el 12 de septiembre), ambos pertenecientes a la Saltzwedel
flotilla en Wilhelmshaven. Para esta comprometida misión, los comandantes
de ambos buques fueron sustituidos por oficiales más experimentados. Así
Otto Heinrich del U-33 es sustituido por Kurt Freiwald y Ernst Sobe del
U-34 deja el mando a Harald Grosse (este último, ya conocía las aguas
españolas, puesto que participó en las pruebas del submarino E-1.) Junto
a estos nuevos comandantes embarcaron también sus correspondientes
segundos. Los miembros de la tripulación son advertidos, bajo pena de
muerte, del secreto de la misión. Los submarinos una vez en el mar,
borran las numerales y cualquier identificativo. Alemania fue
extremadamente cuidadosa con esta operación temeros de las repercusiones
que conllevaría si fuese descubierta. Los dos submarinos cruzaban del Atlántico
al Mediterráneo la noche del 27 al 28 de noviembre. Ambos submarinos tenían
ordenes de no actuar hasta que las operaciones de sus hermanos italianos
cesasen, para evitar el “fuego amigo”. El día 30 comienza la patrulla
en las cercanías de Cartagena (como sabemos la base principal
republicana), donde ocho días antes el submarino Torricelli torpedeaba al
crucero Miguel de Cervantes. Los alemanes con estrictas ordenes de atacar
solo buques de guerra republicanos, llevaron a cabo varios ataques, aunque
ninguno tubo éxito. Fallos en los torpedos evitaron que dos destructores
y el crucero Méndez Núñez fuesen alcanzados. El miedo a un posible
conflicto internacional, hace que finalmente se suspenda el envío de más
submarinos y se ordena a los dos destacados que regresen a su base el 11
de diciembre. Cuando el U-34 regresa de Cartagena rumbo al estrecho,
encuentra al C-3 en Málaga.
EL
ENCUENTRO:
Así
pues el día 12 tenemos al C-3, como se ha dicho, navegando en superficie
y al U-34 navegando sigilosamente en inmersión de regreso a su base. El
comandante Grosse no dejaría pasar esta oportunidad tan ventajosa y
ordena el disparo de un único torpedo. Aunque lanzar ese torpedo en pleno
día y teniendo en cuenta el tipo de objetivo (de poco calado) suponía un
riesgo muy alto y contravenía las ordenes recibidas de evitar que
Alemania se viese comprometida, el comandante se arriesgó. El torpedo
impactó contra el C-3 en la banda de babor a los dos tercios de la eslora
total, produciendo el inmediato hundimiento del submarino republicano y la
perdida de 37 vidas, pues de los 40 tripulantes salvaron sus vidas tan
solo los marineros Isidoro de la Orden Ibañez y Asensio Lidón Jiménez
así como el capitán de la Marina mercante Agustín García Viñas (que
como se ha dicho actuaba como 2º). Los supervivientes fueron recogidos
por botes del buque hospital Artabro que salieron inmediatamente en su
auxilio. |
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Foto
Imagen del C-3 obtenida con el sonar de barrido lateral |
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Sigilosamente
el U-34 abandona la zona en medio del revuelo y retransmite el siguiente
mensaje: “a las 14:19 hemos hundido submarino de la clase C delante de Málaga,
en la bahía se hallaba fondeado destructor ingles HO”.
TEORÍAS:
El
mismo día a las 10 de la noche, se anunciaba desde el Ministerio de
Marina la pérdida del C-3 en estos términos: “Esta tarde a las dos y
media a la altura de Málaga, fue torpedeado por un submarino,
evidentemente extranjero, el submarino C-3, afecto a la flota
republicana.” En la redacción de este comunicado seguramente contó el
testimonio de Lidón, quien aseguró haber avistado la inconfundible
estela del torpedo, que se dirigía hacia el C-3. Así las cosas, el 13 de
diciembre, ABC publica este titular: “UN SUBMARINO REPUBLICANO
TORPEDEADO POR OTRO EXTRANJERO” otros titulares como este “LA AGRESIÓN
A NUESTRA ESCUADRA POR SUBMARINOS EXTRANJEROS” hacen que la versión del
torpedeamiento cobre más fuerza.
Inexplicablemente,
en días posteriores, empieza a formarse otra teoría que atribuía el
hundimiento a una explosión interna. Los testigos presenciales desde los
pesqueros “Joven Antonio” y “Joven Amalia” que faenaban en la
zona, así como los que estaban en la costa, aseguraron no haber oído
explosión y describen una nube de humo blanco, lo que hace pensar en un
posible accidente con las baterías.
El
propio Jefe de la flotilla de submarinos Remigio Verdia Joli, apoyaba esta
teoría firmando un informe que aseguraba como causa la explosión interna
y que decía así:
“Considero
debe descartarse por completo la idea
de que el buque fuera torpedeado por las siguientes razones: 1º No
se observó la columna de agua de 60 u 80 metros como la que produce un
torpedo. 2º No se puede demostrar que la explosión fuera grande porque,
entonces, todos los testigos de dentro y de fuera del submarino la
hubieran claramente percibido. 3º Ninguno de los que estaban en el puente
vieron estela ni periscopio. 4º Ninguno de los pescadores de las
proximidades los vieron tampoco. 5º Sobre las cabezas de los náufragos
no cayeron restos de la explosión.”
Se
ha especulado mucho sobre esta confusión y se apuntan diversas causas que
lo explican:
Si
el torpedo alcanzó al C-3 y no detonó, pudo abrir una vía de agua que
condujese a la explosión de las baterías.
Si
el torpedo alcanzó al C-3 y explotó, la explicación de porque no se
escucho la detonación, es atribuida a la dirección del viento.
Los
informes de la Kriegsmarine confirman el ataque de Grosse, pero ¿Pudo
haber aprovechado este capitán la circunstancia de presenciar como se
hundía el C-3 y atribuirse el mérito?. |
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Foto
Imagen del C-3 obtenida con el sonar de barrido lateral |
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También
corrió el rumor del sabotaje. Algunos historiadores apuntan que Arbona
había sido mantenido al mando del submarino a pesar de sus ideales
nacionales, por su competencia, y en este mismo sentido se orientan las
declaraciones de un compañero de Arbona: “…se sospechó de su
comandante, el cual había recibido el 18 de agosto un mensaje desde el
bando sublevado acusándole de cobardía, ya que en el pasado había
expresado ideas falangistas”. El mensaje a que se refiere está firmado
por el capitán de corbeta Fernández de Bobadilla y dice así: “Arbona,
tu que presumías de falangista no te has unido a nosotros por cobarde.
Asco me da dirigirme a ti. Si lo hago es para que toda la dotación
conozca que eres un cobarde, y lo mismo que has sido cobarde una vez lo
serás mil veces”.
Fuera
como fuese el C-3 se fue al fondo con 37 marineros en su interior.
Afortunadamente para Alemania su actuación permaneció en secreto, hasta
muchos años después cuando el capitán francés Claude Houan descubrió
en los archivos de la Kriegsmarine este hecho.
En
febrero cayó Málaga y el C-3 pasó al olvido, y aunque se anunció su
desaparición, el intento de los nacionales de hacer pasar los submarinos
Archimide y Torricelli, por los desaparecidos C-3 C-5, sirvió para que
los familiares dudasen cuales eran las verdaderas noticias. ¿Habían
muerto sus familiares o se habían pasado de bando?. Esta duda fue
resuelta en 1997 con el descubrimiento del pecio por el abogado malagueño
Antonio Checa. Mientras pescaba, quedó
intrigado por unas manchas de gasoil que llegaban a la superficie, realizó
inmersiones con cámaras de video submarinas, descubriendo un submarino
partido en dos, posado a 70 metros de profundidad. En octubre de 1998 la
Armada envía a la zona al buque de salvamento “Mar Rojo” de cuyas
investigaciones se desprende la identidad del submarino ¡EL C-3!. |
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Foto:Juan
Asensio. Tripulación del C-3 |
REFLOTAMIENTO:
Una
vez determinada la identidad del submarino, se propone la idea de
reflotarlo o al menos, recuperar los restos de los marineros para darles
sepultura en tierra. Con este fin, se crea la asociación de familiares de
las victimas del submarino, que preside el hijo del maquinista del buque.
Esta asociación ha conseguido reunir 600.000 euros y el apoyo de algunas
entidades como el Consorcio para la musealización de los espacios de la
Batalla del Ebro, y han pedido al Ministerio de Defensa la autorización
para reflotar el submarino.
En
el mes de febrero de este 2003, finalmente el Ministerio, después de un
largo silencio, se ha pronunciado al respecto,. Su respuesta ha sido una
negativa, lo que no desanima a los promotores de la idea, que continuarán
intentándolo.
Las
razones que tienen una y otra parte no serán analizadas aquí, pero me
parece interesante dejar en el foro de esta
página las siguientes preguntas ¿Se debe reflotar el C-3? ¿Se debe
permitir a los familiares la recuperación de los restos humanos?. Creo
que las opiniones de todos deben ser oídas, y por ello me gustaría
vuestra colaboración dejando vuestra opinión al respecto. |
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